martes, 6 de septiembre de 2016

Ya hemos vuelto

A pesar de que este año, para variar, no hemos ido a ningún sitio de vacaciones, podríamos decir que este verano ha sido muy intenso. Por eso, y viendo que ya hemos empezado septiembre y que las rutinas escolares están a la vuelta de la esquina, tengo la sensación de que ha sido más corto que otros años. En todo caso, ya estamos de vuelta.

He estado haciendo varias cosas y no he hecho nada aún. Por ejemplo, este año me he asegurado de no quedarme fuera en la preinscripción para apuntarme a francés. Hoy se acababa el plazo, pero yo lo hice el primer día. Ahora estoy a la espera de saber los resultados del sorteo y de seguir con el siguiente paso, si es que he tenido suerte, claro. Por otro lado, y sin abandonar lo estrictamente académico, estoy en proceso de formalizar mi matrícula de máster online. Al final será Comunicación corporativa, organización de eventos y protocolo. Creo que una línea así va mucho más con mi estilo y al mismo tiempo será una alternativa que me dará salida al mundo laboral. Al menos esa es la expectativa, la intención. También hemos estado haciendo una pequeña reforma en casa. Obras no, pero cambiar muebles de sitio, pintar, etc. No parece la gran cosa, pero faena había un buen rato... 

También he empezado un pequeño proyecto. Si has leído otras entradas de mi blog probablemente sepas que he escrito una novela y que la he presentado a la editorial donde trabajé. Aún no me han dicho nada y a estas alturas dudo que lo hagan. Así que he decidido ponerme a prueba escribiendo una pequeña historia (que tal vez se alargue más de lo que creía), un fanfic, y publicarlo semanalmente, por capítulos, en un blog como este. La idea es publicar una cosa que nunca podré presentar a un concurso literario o publicar en una editorial, un relato del que no pueda pedir derechos de autor, para llegar a los lectores potenciales y ver la aceptación que tiene mi modo de escribir. Busco crítica para mejorar y una respuesta, ya sea tanto positiva como negativa, para seguir mi rumbo com escritora emergente hacia un camino o el otro. Si estás leyendo esto y sientes curiosidad clica aquí y lee. Agradeceré que me dejes algún comentario, que te hicieses seguidor/a del blog e incluso que hicieras difusión de él. Sé que a veces estas historias tienen más éxito con los años y que a mí me gustaría empezar a tener respuestas ya, pero seré paciente. 

En fin, que a principios de cada verano me propongo hacer muchas cosas y al final no me da tiempo. ¡Es terrible lo mal que me organizo cuando tengo tanto tiempo libre! Por eso espero ser capaz de sobrellevar todo lo que me he propuesto hacer este próximo curso.

domingo, 7 de agosto de 2016

Ya tomé mi decisión

Acabado el contrato de trabajo y, visto lo visto, sin posibilidad de encontrar algo que no sea de maestra, o por lo menos no a corto/medio plazo, he decidido continuar dónde lo dejé. Cuando estaba en tercero de carrera me recomendaron que cuando acabase continuara con un máster. Por supuesto, me hablaron del de educación pero no estaba interesada y los demás que hacían presenciales en la universidad no me convencían, así que no creí que lo fuese a hacer. A fin de cuentas, mi intención era ponerme a trabajar lo antes posible y sí, me puse a trabajar pero precisamente de lo que intentaba desligarme.

Llevo dos semanas parada y estoy pensando qué hacer. Tengo pendiente estudiar francés, que ya lo quería hacer el año pasado pero se me pasó el plazo para matricularme en la Escuela Oficial de Idiomas y me quedé fuera. Sin embargo, el tema del máster era algo que me rondaba la cabeza y empecé a mirar de hacerlo a distancia. Estuve consultando la oferta formativa de la UOC y la UNED principalmente, hablé con varias personas y estuve barajando diferentes salidas. Descubrí cuál era la diferencia entre un máster oficial y uno propio y sin lugar a dudas me decliné por uno oficial por las bonificaciones que ofrece el estado y porque me da la posibilidad de conseguir matrícula de honor. 

Tengo muchas ganas de esmerarme en esto. Quiero aprender mucho y ser buena en lo que haga por lo que estoy pensando en hacer ambas cosas: el máster y empezar francés. Por supuesto, que será duro porque no he trabajado nunca a distancia y empezar una nueva lengua es algo complicado, pero tengo la suerte de tener el francés cerca desde siempre y además tengo una base que no he olvidado por completo. Aún así empezaré por el primer curso, creo que así refrescaré la memoria y no me resultará tan duro, porque si hiciera la prueba de nivel estoy convencida que entraría directamente a segundo. En cuanto al máster pienso definirme unos horarios y unas pautas de trabajo para no caer en la tentación de "luego lo hago" y que ese momento nunca llegue.

Después de tomar esta decisión me siento mejor. Ya vuelvo a tener rumbo.

lunes, 11 de julio de 2016

Mirar adelante

Se acabó el trabajar en la academia por las tardes y a finales de mes (en dos semanas exactamente) se acabará el trabajar dando el curso por las mañanas. Eso me hace pensar que en nada volveré a estar en el paro y no sé si podré pedir el subsidio, que fue el punto en el que me quedé antes de que me llamaran para trabajar. Con esto en mente me estoy planteando volver a estudiar, pero no aquel ciclo formativo de administrativo que estuve barajando unos meses atrás, no. Sino que me estoy planteando el cursar un máster y he de decir que cada vez estoy más convencida de que éste será mi próximo paso.

Lo cursaré a distancia para podérmelo combinar con mi vida diaria e incluso con un hipotético caso de incorporación al trabajo. Será un curso académico, si todo va bien, y de cara a junio o julio del 2017 ya lo tendría finalizado. Después del máster también podría hacer algún posgrado, especialización o curso, que siempre serán más económicos y cortos, pero eso lo decidiré cuando llegue el momento y si llega. El tema ahora es decidirme por cuál hacer ya que estoy entre tres:

1) Máster en traducción especializada. Esta opción está íntimamente vinculada con cualquier filología y las salidas profesionales que ofrece son bastante interesantes. Hay un rango de posibilidades tan amplio que me permitiría trabajar desde la traducción convencional hasta la creación de subtítulos e incluso trabajar en doblaje.

2) Máster en edición digital. Este segundo máster me acerca exponencialmente al mundo editorial, mi gran descubrimiento de los últimos años, pero me aleja de casa ya que por aquí no hay salida y debería irme a un centenar de kilómetros para acceder a una editorial que me contrate. Sin embargo, también me da salida a otras opciones estrechamente relacionadas como son los clubes de lectura y las bibliotecas, opciones realmente interesantes.

3) Máster en cultura y negocios en Asia Oriental. Esta última opción tal vez se aleje un poco de la lingüística, pero creo que es un sector que está en plena expansión y que me facilitaría la incorporación al mundo laboral. No obstante, no tengo ni idea de las lenguas autóctonas de Asia Oriental (básicamente chino y japonés), aunque no es un requisito para acceder al máster.

Estoy pidiendo consejo a varias personas que conozco de cada uno de esos mundos. Estoy estudiándome los diferentes itinerarios para dibujar la línea que finalmente seguiré. Aún así, si estás leyendo esto y crees que puedes aconsejarme te animo a que lo hagas en los comentarios.

lunes, 2 de mayo de 2016

La nueva rutina

Ya sé que esta rutina no va a durar mucho, que en un par de meses cambiará, pero también me tendré que acostumbrar a ella, ¿no? 

El miércoles pasado empecé el curso intensivo de las mañanas. Trabajé miércoles y jueves pero fueron jornadas muy ligeras ya que el primer día básicamente hicimos la prueba de nivel y poco más, el segundo fue bastante más intenso y hoy, que ha sido el tercero, hemos apretado un poco más las tuercas. La verdad es que, en contra de lo que yo creía, estoy contenta con las clases. Creo que conecto con el grupo y que aunque me encuentre con diferentes niveles soy capaz de llegar a todos sin hacer la clase aburrida. Al fin y al cabo son cinco horas seguidas de clase e intento mezclar cultura general inglesa con gramática y vocabulario para no convertirlo en un tostón del bueno.

El martes empiezo en la academia por las tardes. La faena está siendo mía para combinármelo con los horarios de las niñas, pero creo que todo será empezar y verme en situación. A partir de mañana inicio la nueva rutina que me durará hasta final de curso, ya que se acabará la academia pero continuaré con el curso intensivo de las mañanas hasta finales de julio. También en el caso de la academia estoy ilusionada porque cuando me fui me quedó un mal sabor de boca pensando que estaba dejando colgada a una persona que había puesto su confianza en mí y ahora esta misma persona me da la oportunidad de desquitarme y acabar un curso escolar.

Pasado el mes de julio no sé qué pasará. De momento, sigo buscando trabajo. También estoy pendiente del calendario para matricularme en el grado superior de administración y finanzas y hacerlo a distancia, que creo que las preinscripciones empiezan esta misma semana. De momento, parece que lo tengo todo más o menos bajo control.

viernes, 15 de abril de 2016

Grandes cambios

Ahora mismo no me queda demasiado claro si soy yo la que está contra el sistema o es el sistema el que esta en mi contra. 

La semana pasada moví ficha para pedir el subsidio por desempleo porque ya se me había acabado el paro. Parecía que entrábamos en una época de tiempos muy difíciles. Empezamos a planear cómo nos lo montaríamos para pagar las facturas, permitir que las niñas pudiesen mantener sus extraescolares (que las pobres sólo hacen una cada una) y seguir llegando a final de mes rezando para que no surgieran más imprevistos. Por suerte y muy sorprendentemente, esta semana, y en cuestión de tan solo unas horas, me he juntado con dos trabajos bien remunerados, relacionados con mis estudios y totalmente compatibles. ¿Qué más puedo pedir? La verdad es que esta noche no he podido descansar mucho porque mi cerebro ha tenido que digerir este nuevo estado tan favorable. No me lo acababa de creer después de tantos meses en casa. Sin embargo, me siento un poco indignada porque ambos trabajos son de profesora de inglés: por la mañana haciendo un intensivo para adultos y por la tarde en la academia donde trabajé el año pasado. No habrá trabajos en el mundo que los dos que me han salido son de lo mismo y precisamente de lo que no quería encasillarme, pero me quedo con la parte positiva y lo bueno es que son trabajos que me permitirán hacer currículum, que me incluyen en un grupo de cotización bastante bueno, que están bien pagados y que sólo duran unos meses. Después ya veremos qué hago, de momento me agarro a lo que hay.

Desde luego la vida da muchas vueltas y no sé qué pasará en julio-agosto cuando acabe de trabajar. Hoy me siento totalmente agradecida por haber encontrado estos dos trabajos.

martes, 5 de abril de 2016

Se acabó lo que se daba...

Se acabó el paro y sigo sin trabajo. He bajado el listón... bueno, de hecho, creo que ya no tengo listón, pero no hay trabajo. El dinero es un problema cada vez más serio y el banco pasa recibos cada mes sin perdón. Estamos sudando la gota gorda, por eso no puedo ser exigente con un posible trabajo. Tenía la esperanza de que me volvieran a coger en la editorial en época de producción, previa al día del libro, pero no ha sido así. El otro día quedé con un par de compañeras de la uni para vernos después de un tiempo y ellas están igual. El estudiar administrativo coge fuerza porque tengo que ser realista y ver la demanda que me rodea y adaptarme a ella si no es que me quiero ir fuera a buscar un empleo. Administrativo, artes gráficas, marketing... ¿Quién sabe? La cuestión es no quedarse con los brazos cruzados.

No, no. La verdad es que si no tengo faena me la busco, la pena es que no es remunerada, pero no paro. Estoy haciendo gestiones en las dos AMPA's que estoy y también coordinando la despedida de los alumnos de sexto de este año porque cabe decir que también estamos con las preinscripciones de la secundaria que mi niña mayor no para de crecer y el curso que viene ya pasa al instituto. ¡Así que aburrirme no me aburro nada de nada!

Hoy llueve y considero que es un día ideal para quedarse en casa y disfrutar de la lectura/escritura, pero no puede ser, mis obligaciones me esperan. Aprovecho que sale el tema para anunciar que estoy trabajando en una segunda novela. Es totalmente diferente de la primera, que era un romance. Ésta es de ciencia ficción o futurista y pretendo que el lector haga una reflexión tras disfrutar de la lectura. Pero estoy empezando y ahora estoy parada. No porque no sepa cómo seguir sino porque no encuentro el momento de sentarme a continuar con la historia. Un amigo muy preciado me aconsejó que difundiera algún fragmento para darla a conocer. Tal vez lo haga. En cuanto a la novela anterior, la que presenté a la editorial dónde trabajé, aún espero respuesta. Cualquier día me lío la manta a la cabeza y la envío a más sitios para ver si hay suerte y alguna casa se muestra interesada.

Seguiré trabajando aunque no cobre por ello, porque yo lo valgo, porque yo lo valoro y porque soy así y no puedo evitarlo.

martes, 1 de marzo de 2016

Se acabó el parón. Nuevas metas

En septiembre entré en el paro y quise hacer un descanso laboral. Enseguida llegó la vuelta al cole y la hice junto a mis hijas, etapa que siempre es especialmente dura si se tiene más de un hij@. Cuando ya estábamos colocados llegamos a la precampaña navideña y decidí, una vez más, quedarme con mis niñas y disfrutarlo junto a ellas, aunque empecé a buscar trabajo. Fui selectiva, lo reconozco. Cuando no tienes formación no te queda más remedio que agarrarte a lo que haya, pero cuando la tienes y sobretodo cuando te ha costado tanto conseguirla, esperas encontrar una oportunidad de demostrar tu valía. No ha sido el caso, de momento.

¿Es que no hay trabajo? Sí que lo hay, pero es indignante que una persona graduada y con buena nota tenga que conformarse con ser una dependienta en una tienda de cualquier ámbito. Y no quiero ofender a ninguna dependienta, que yo lo he sido durante mucho tiempo, pero creo que las personas con estudios deberían tener como mínimo la oportunidad de ocupar puestos de trabajo más afines a sus conocimientos. Por eso nos formamos, para aspirar a algo más.

Me indigné. "¿En qué piensa la universidad cuando decide ofertar según qué carreras?", pensé, "¿Es que no dan respuesta a una necesidad territorial sino a intereses políticos o propios?". Escribí un e-mail de queja y pedí explicaciones a un coordinador de máster. Me citó. Hablamos. Y finalmente, después de intentar venderme su producto y comprobando que venía con las ideas muy claras, me confesó que la universidad no estaba preparada para dar respuesta a un perfil de alumno como el mío: un alumno graduado en estudios ingleses que no se quiere dedicar a la docencia.

Bajé el listón. Decidí que ampliaría mi abanico a la hora de buscar trabajo. Seguí buscando. No encontré nada.

En ese momento me empecé a deprimir. ¿Es que acaso no hay un lugar para mí por aquí? ¿Realmente me tengo que ir? Me lo planteé, pero siendo pragmáticos me di cuenta de que era una locura, que tengo que pensar en mis niñas y en que ellas lo tienen todo aquí. A mí me lo arrebataron todo. No puedo hacerles lo mismo. Así que paré de caer en barrena para reflexionar y ver lo que tenía ante mí. ¿Qué quieren las empresas de por aquí? ¿Qué buscan que mínimamente encaje con mi perfil? ¿Qué es lo que me falta para que en un proceso de selección se lean mi currículum? Pues en la mayoría de los casos, si no en todos, el inglés es un extra a otra cosa y esa otra cosa suelen ser conocimientos de administrativo. ¿Y cuál es el siguiente paso?

Se me acaba la prestación por desempleo. He decidido buscar un trabajo por la zona (a poder ser en la misma población) de lo que sea, siempre y cuando me lo pueda combinar con los horarios de las niñas. Mis padres me pueden echar una mano, pero no pueden ser esclavos de una tarea que pertenece a los padres. Ésta última es mi última condición. Ahora mismo acepto cualquier tipo de trabajo. ¿Significa eso que renuncio a mi ambición en cuanto a encontrar un lugar donde desempeñar una tarea relacionada con mis conocimientos? No, simplemente he decidió quitarme la venda de los ojos, dejar de vivir en una utopía y adaptarme a mi entorno. He decidido seguir formándome. He decidido estudiar administrativo a distancia. ¿Por qué a distancia? La verdad es que me da un poco de respeto, pero sí quiero trabajar no me queda otra. No puedo estar en misa y repicando. Ojalá pudiera, pero sigo siendo humana.

Puedo pedir el subsidio, sí, pero espero no llegar a pedirlo. Sin embargo, esto tiene pinta de seguir así. En mayo empiezan las preinscripciones y matrículas para el curso que viene. He buscado información y creo que como mínimo puedo convalidar dos asignaturas o módulos formativos, por lo que acortará mi tiempo de formación.

Tengo miedo. Pensé que mi formación académica ya estaba concluida, pero no. Tendré que volver a ser estudiante, a los exámenes, trabajos, ... Espero dar la talla una vez más. Espero no dejarlo a medias y tener la tenacidad que se necesita para estudiar a distancia. Y sobretodo espero encontrar un trabajo relacionado con mis conocimientos cuando esto haya acabado. 

Lo peor será el proceso porque espero encontrar trabajo y llevarlo todo adelante a la vez. En el mejor de los casos tardaré dos o tres años en conseguir el título de administrativo. Lidiar con una situacón tan compleja durante tanto tiempo creo que será muy duro. Por eso me da tanto miedo. Pero es que la cosa no se queda aquí: si en septiembre sigo sin encontrar trabajo me apuntará a la EOI para hacer francés. Sí, no es la primera vez que lo digo, lo sé, pero creo que es el camino adecuado. El tiempo lo dirá. De momento, si no pasa nada, el plan es ese. 

Seguiremos informando...