miércoles, 19 de agosto de 2015

Un paréntesis

Hoy me han dicho que cuando se me acabe el contrato no me lo renovarán... Pues me lo quiero tomar así, como un paréntesis. No sé qué pasará. De momento, trabajo hasta el cuatro de septiembre. Dice mi jefa que no me renuevan porque no pueden mantener otro sueldo pero yo creo que es porque no quieren y ya está. Sin embargo, en un par de meses, cuando suba la faena, y teniendo en cuenta que la persona a la que substituyo hará reducción de jornada yo creo que muy probablemente me vuelvan a llamar. Digo yo que será mejor contratar a alguien que ya conoce la empresa y la faena que alguien que tenga que empezar de cero, ¿no?

No me lo he tomado mal. De hecho, me lo esperaba. En situaciones así prefiero ver el vaso medio lleno: tendré tiempo para la vuelta al cole, para estar más tiempo con mis niñas que hace meses que me reclaman, retomar mi novela y otras cosas que tengo en mente. Además, también tendré tiempo para escribir en el blog, que lo tengo muy pero que muy abandonado.

jueves, 5 de marzo de 2015

En mi salsa

Ayer fue el primer día que hice la jornada completa y ¡estoy encantada!

Hay tanta faena que no me la acabo ni queriendo, pero soy tan feliz que no puedo imaginar el día que este sueño acabe. En plena campaña del día internacional del libro, que ya viví el año pasado en prácticas, la editorial se desborda. Normal. Y ahí estamos, intentando coger el ritmo que tardaré en conseguir porque no hubo un aprendizaje junto a la persona que estoy substituyendo. Esperaron demasiado. Pero bueno, ahora hay que afrontar la realidad tal y como es y apechugar con ella. Me sabe mal porque me tienen que ayudar los demás y todo el mundo tiene cosas que hacer, pero al fin y al cabo esta situación no la he creado yo, no es culpa mía.

A pesar de los pesares, me siento totalmente plena y disfruto mucho de mi trabajo. Aún estoy empezando pero no puedo ocultar lo pletórica que me siento.

lunes, 23 de febrero de 2015

Emocionada!! ^_^

No sé qué más podría pasarme a estas alturas... He hecho el taller de doblaje viviendo así una experiencia totalmente excepcional y única que explico con un poco más de detalle en otra entrada al blog. Pero en esta ocasión quiero dar otro notición que ha conmocionado mi vida personal y sobretodo profesional.

El jueves pasado empecé a trabajar por las mañanas. Y no en cualquier sitio, sino en la editorial de la que siempre hablo (donde hice las prácticas). He empezado fuerte porque la persona a la que substituyo ya está de baja maternal, así que formación = 0. Tengo suerte de que todavía recuerdo gran parte de lo que aprendí haciendo prácticas... Sin embargo, de eso hace ya un año y estoy aprendiendo a trancas y barrancas, a la fuerza, porque la faena es la que es y a un mes y medio del día del libro nos sale ya por las orejas.

La peor parte de todo esto ha sido decírselo a la jefa de la academia de inglés porque la dejo colgada totalmente. Pero como yo no soy así y no me gustaría que se quedara con un mal sabor de boca, he pedido a la editorial que me permita trabajar sólo por las mañanas para por las tardes poder seguir en la academia. Evidentemente, esta situación es temporal y a corto/medio plazo tendré que estar en la editorial a jornada completa. Estoy intentando ayudar buscándole una persona que me substituya, pero supongo que aún es demasiado pronto.

De momento estoy así: ¡¡¡emocionadísima!!!

sábado, 21 de febrero de 2015

Un sueño hecho realidad

¡Hoy ha sido un día completito! 

Esta mañana he cogido el tren para ir a la capital y hacer allí un taller de doblaje. ¡Sí, doblaje! Nunca he hecho interpretación, nunca he hecho nada que se asemeje, pero he ido y lo he dado todo. Bueno, tal vez todo no, pero la verdad es que para ser la primera toma de contacto no ha estado nada mal. De hecho, ha sido una experiencia inolvidable en muchos aspectos. 

Todo empezó cuando empezamos a ver en casa anime en versión original subtitulada. Sin darme cuenta me quedaba con las voces de los personajes y cuando luego los oía en otra serie los relacionaba. Después, para asegurarme, buscaba por internet y ya de paso me interesaba por todos los papeles que había interpretado ese actor y a ver si lo podía identificar con el personaje. Más tarde, empecé a buscar vídeos en youtube para ponerles cara y el siguiente paso fue ver cómo trabajaban. Me fascina mirar esos vídeos, ver cómo se entregan a la interpretación, cómo a través de la voz transmiten tantos sentimientos. Mirar cómo hacían eso ya me parecía complicado, sólo por el factor interpretativo, ya que yo tengo conocimientos nulos en este campo. No tengo formación de ningún tipo. ¿Qué se esconde detrás de cada personaje? ¿Cuáles son las voces de doblaje del anime de nuestro país? ¿Quienes son esos actores? Porque si hablamos del doblaje al español tengo que empezar de nuevo: el nombre de la persona que dobla, cuáles han sido los otros personajes que ha doblado, buscar vídeos en internet, etc. Y de esta manera, poco a poco, vas conociendo nombres de actores prácticamente anónimos pero que estamos hartos de oírlos en la tele, ya sea en series, películas o publicidad.

En resumidas cuentas, que desde que miro anime en versión original subtitulada que este mundillo me llama mucho la atención y el otro día, buscando información de este tema en internet, encontré por casualidad que unos actores conocidos en el doblaje de anime organizaban un taller en la capital. Me informé, me apunté y hoy ha sido el gran día.

Hoy he conocido actores que admiro, he doblado personajes que conozco desde niña, he conocido mucha gente, he vivido una experiencia inolvidable, me he hecho unas cuantas fotos y dentro de unos días también tendré un vídeo de recuerdo sobre mi paso por el taller. Pero sobretodo he aprendido un montón. Me he sorprendido a mí misma con mis interpretaciones e incluso creo que he conectado de alguna manera con el actor que más admiro de los tres que organizaban el taller. Es posible que no nos volvamos a ver nunca más, pero hablar con él ha sido muy enriquecedor. Éramos un grupito de tres "alumnos" y hemos tenido una conversación de cáliz muy profundo con él. Me ha sorprendido conocerle como persona y creo que el poco rato que he estado con él ha contribuido en hacerme mejor persona porque nos ha dado consejos muy valiosos para la interpretación pero también para las situaciones de diario.

Me gustaría repetir la experiencia. Me gustaría seguir estando en contacto con estos actores. Me gustaría que nuestros caminos se volvieran a cruzar en el futuro, aunque no sea en un contexto similar. Me gustaría que pasaran muchas cosas que estuvieran relacionadas con lo que he vivido hoy, pero no sé qué pasará. De momento, ¡que me quiten lo bailado!

sábado, 29 de noviembre de 2014

Cuando me estaba empezando a resignar... ¡ZAS!

Los lunes se me hacen muy cuesta arriba. Sé que a todo el mundo se le hace cuesta arriba el primer día de trabajo después del descanso del fin de semana, pero creo que en mi caso es algo más. Ser profesora no me gusta. Lo hago por necesidad y por compromiso, pero si pudiera lo dejaba hoy mismo, sin embargo ahí estoy cada lunes, intentando buscar el lado positivo de la situación (¡que desde luego que lo hay!), pero incapaz de subir el ánimo hasta por lo menos el jueves que veo que ya se acaba la semana laboral y se acerca el fin de semana de nuevo. 

Sin embargo, el pasado lunes fue diferente: por primera vez desde que empezó el curso que me sentía bien. No puedo decir que animada de ir a clase, pero bien, no deprimida. Dentro de mí pensé que me estaba acostumbrando, que a pesar de que esta profesión no fuese mi vocación podía incorporarla a mi vida diaria y vivir con ella. Y he de confesar que me sentí feliz porque me guste o no esta es mi realidad y es lo que, mientras mi marido no cobre regularmente sus nóminas, nos da de comer y ayuda a pagar facturas. Por lo tanto, creí que era una señal muy positiva, extremadamente positiva, porque me queda prácticamente todo el curso por delante.

El mismo lunes cuando salí de trabajar y comprobé mi móvil, como suelo hacer ya que en clase lo tengo silenciado, me encontré una grata sorpresa: un correo electrónico de la editorial donde hice las prácticas. Me pedían que les llamara que tenían la traducción de un libro para mí. Llamé, pero a esas horas ya no quedaba nadie allí. Lo volví a hacer al día siguiente y me pasaron los textos vía e-mail. He estado martes y miércoles prácticamente enteramente volcada en hacer esta traducción porque era muy urgente y yo no quería dejar pasar la oportunidad. No me preocupé por preguntar por el pago o las condiciones; no me importaba. Estaba tan contenta que en ese momento pensé que todo eso era secundario. De alguna manera me hizo sentir que me ponían a prueba aunque sé racionalmente que no es así. El jueves envié mis textos y no recibí respuesta por lo que ayer (viernes) llamé. El señor editor me dijo que en cuanto recibió mis traducciones hizo parar a todo el mundo de lo que estaba haciendo para que se centrara en el libro este y lo maquetaran lo antes posible, que durante el día me haría llegar un PDF más o menos definitivo, que le echara un vistazo buscando faltas de ortografía (solo en mis textos) y que si encontraba algo que se lo dijera. Sobretodo que lo hiciera lo antes posible. El mensaje con el libro me llegó a las 12, hora en la que tengo que ir a buscar a mis hijas al cole, después me lié con la comida y todo eso y hasta las 3 de la tarde no me pude poner a trabajar. Pude traducir un pequeño texto que no me había enviado antes que tenía que salir en la contraportada del libro, pero fui incapaz de abrir el PDF. Tuve que hacer unas maniobras extrañas que finalmente me permitieron abrir el documento usando Dropbox pero cuando esto sucedió ya era la hora de ir a buscar a las niñas otra vez. A la vuelta imprimí los textos porque, no sé por qué, veo más claro el texto si está en papel y cuando terminé era prácticamente la hora de irme a trabajar. Sólo pude corregir el primero. Cuando salí del trabajo un nuevo e-mail del señor editor pidiéndome que le llamara urgentemente. Le llamé, pero des del momento en que me había hecho el envío hasta que yo lo leí habían pasado tres cuartos de hora y ya no estaba. El fin de semana la editorial está cerrada, así que decidí desestresarme porque si había perdido algo ya no había remedio. Ahora tengo todo el fin de semana para revisarme esos textos y tal vez me mire las versiones en los otros idiomas, aunque me haya dicho que no, para que vea que aprovecho el tiempo y si puedo le saco las castañas del fuego a otro. ¿No dice que es una publicación urgente? Porque a grosso modo he visto alguna cosilla que se tendría que rectificar...

Soy una mujer trabajadora y mucho más si estoy motivada. Quiero aprovechar esta oportunidad. Una compañera de la editorial está embarazada, espera una niña para marzo. La campaña del día del libro empieza en febrero para que en abril esté todo listo. Son fechas muy importantes para la editorial y justamente ella no estará. Necesitan contratar a alguien ya porque de momento ella se encuentra bien, pero tendrá que enseñar todo lo que hace a quien ocupe su lugar y te aseguro que quien quiera que sea no lo aprenderá en un día ni en dos. Ni siquiera yo que ya he trabajado codo con codo con ella sería capaz. Las compañeras de la editorial están insistiendo en que la jefaza me contrate para esta substitución. Ya veremos. De momento quiero superar esta "prueba" con éxito.

A pesar de este último contratiempo estoy muy contenta, muy emocionada, porque la verdad es que estaba empezando a pensar en tirar la toalla con esta gente de la editorial, a resignarme con mi faena de profesora durante mucho tiempo. Porque la verdad es que mi jefa es una persona increíble y lo que más me gusta de ella es su sinceridad. Sé que no me va a echar a la calle, que a su lado tengo trabajo mientras yo quiera seguir a su lado y el negocio tire adelante pero de verdad espero no acabar definitivamente allí. Ya no es solo por el tema de si me gusta o no sino porque con un sueldo de media jornada mi marido no tiene alternativa y tiene que aguantar todo lo que le echen en su trabajo sin apenas abrir la boca ni levantar la cabeza. Al fin y al cabo, su sueldo (cuando lo cobra) es el pilar principal de nuestra economía familiar, el mío es sólo una inyección paliativa para ir tirando que tampoco da para mucho.

martes, 21 de octubre de 2014

Sigo desubicada

Estuve sopesando la idea de hacer otras carreras antes de elegir el grado en estudios ingleses tales como psicología,  educación infantil o educación primaria. ¿Por qué finalmente me decidí por éste? Básicamente porque no me interesaban los grados de educación, ya que con el ciclo formativo que tenía ya podía trabajar en el gremio y no vi la necesidad de ampliar esa faceta, y porque creí que psicología se me escaparía de las manos. Así que me quedó estudios ingleses un poco por descarte, pero también fue porque psicología era un grado que empezaba a funcionar aquí aquel mismo año y aún no se sabía si los estudiantes de aquella promoción ejerceríamos de conejillos de indias o si realmente era una buena opción. Además Estudios Ingleses te ofrecía un amplio abanico de salidas profesionales que muchas veces no se contemplan con la atención que merecen. Este último punto fue el detonante para que me acabara convenciendo de que este grado era el que me convenía. 

¿Dónde estoy ahora? Trabajando a menos de media jornada como maestra en una escuela de inglés. ¿Cuál es el balance que debo hacer de todo esto? Pues supongo que simplemente no soy capaz de trazar una línea recta entre el punto A y el B, aunque las circunstancias tampoco ayudan demasiado...

Mientras estudiaba mucha gente me preguntaba "¿y tú qué estudias?" y cuando les contestaba que inglés me decían "Ah, así quieres ser profesora de inglés, ¿no?" y yo siempre les decía que NO. Todavía no entiendo porque tengo que dar explicaciones cada vez que se me presenta esta situación (que no son pocas). Estudios Ingleses tiene muchas más salidas como por ejemplo traducción, corrección y edición de textos, asesoría lingüística, mediación lingüística y cultural, tecnología lingüística, relaciones públicas, comunicación internacional, creación y crítica literaria o gestión cultural. Parece ser que todas estas salidas son totalmente desconocidas para la gente que no está metida en el ajo, que si estudias inglés sólo puedes ser profesora de inglés, y cada vez que me preguntan tengo explicarlo todo, como si me tuviese que excusar porque no quiero ser profesora. No era (y no es) mi objetivo acabar como docente. Cualquiera de las otras opciones me parecía mucho más atractiva. Sin embargo, mírame ahora. Profesora de inglés es precisamente lo que he terminado siendo. El tiempo dirá, pero esto no durará eternamente y espero poder dar un giro a mi vida una vez más para encararme definitivamente hacia algo que realmente me llene, una faena que me haga sentir realizada día tras día. 

La profesión de maestro esta sumamente infravalorado por la sociedad española; otro aspecto de esta profesión que no me gusta un pelo. Comúnmente se cree que el profesorado se pega la gran vida y todo porque el período de vacaciones que tienen es similar al de los alumnos. Pero la verdad es que mientras dura el curso escolar tienen un montón de faena que tienen que hacer fuera de las horas laborales, como por ejemplo corregir, preparar las clases, buscar material, etc. Todo esto no se tiene en cuenta cuando se critica. Yo estoy a menos de media jornada y no tengo demasiado tiempo para preparar las clases de la tarde. También debo confesar que me cuesta ponerme a ello y que supongo que la falta de rodaje también influye (menos mal que mi jefa me echa una mano, un pie y lo que haga falta). Es lo que tiene que no te guste lo que haces, pero ahora mismo no tengo nada más, así que ajo y agua y a seguir adelante que no queda otra. De todas maneras, también he de confesar que cuando las clases funcionan, cuando los alumnos se comportan, cuando soy capaz de seguir las pautas que me he marcado para llevar a cabo la clase; un sentimiento de alegría me inunda y me siento francamente bien. Esto me asusta un poco porque me hace pensar que tal vez esto de ser maestra me acabe gustando con el tiempo. Quién sabe...

viernes, 3 de octubre de 2014

¿Un paso atrás?

Después de no sé cuánto tiempo escribo una entrada que alude a mi hermano. Tengo la sensación de que todo lo que había avanzado en reponerme desde su muerte lo acabo de echar a perder de un sólo plumazo. Llevo una temporadita que no puedo hablar de él sin ponerme a llorar y a veces incluso desconsoladamente. Me da mucha pena verme así. No quiero ni pensar cómo me deben ver los demás... He seguido un consejo de amiga: he pedido hora para el psicólogo. Algo no está bien conmigo y quiero seguir viviendo, disfrutando del día a día y ser feliz con lo que tengo que no es poco cuando una se conforma con eso.

Llevo unos días intentando analizar la situación. No soy estúpida y nadie me conoce mejor que yo misma, así que he creído conveniente empezar psicoanalizándome yo misma. Creo que la culpa de que esté así la tiene el hecho de haber acabado la universidad. Parece una tontería, ¿verdad? Sin embargo, si te paras a pensar en mi historia las piezas van encajando poco a poco.

Aquel verano que dudé tanto en si continuar estudiando o ponerme a trabajar ya definitivamente fue un gran dilema para mi. No sólo por el hecho de aprovechar una oportunidad única, sino también porque empezar una carrera sería como retomar mi vida dónde se rompió: con 18 años, acabando el bachillerato y escogiendo una carrera que me gustase, un futuro. Por lo tanto, ponerme a hacer el grado significaba mucho más para mí que para cualquiera de mis compañer@s. Para recordarme la importancia de esa decisión que no tenía vuelta atrás me tatué la espalda. Me sentí cómo si renaciera. Me sentí cómo si volviera atrás en el tiempo mentalmente y pudiese volver a tener esos 18 años y pudiese vivir el momento como debió ser. Recuperar una vida alternativa que nunca tuve. Pero eso sólo fue un sentimiento que me hacía soñar porque nunca llegué a despegar y siempre tuve presente la situación real en la que me encontraba y cuál era mi papel en todo aquello.

Estos cuatro años he estado extremadamente atareada. No he tenido demasiado tiempo para pensar en otras cosas. Pero ahora se ha terminado. El periplo concluyó. He dejado de soñar. Estoy trabajando. Estoy ejerciendo plenamente el rol que me toca. Soy una madre trabajadora que también lleva adelante su casa y a sus tres hijas. Soy como muchas otras mujeres de este país. He vuelto a cortar con ese pasado, con esa vida alternativa que tendría si él estuviera aquí, si nunca hubiese tenido aquel accidente. El sueño se terminó y aunque nunca pensé que todo esto pudiese estar relacionado con él ahora me doy cuenta de que sí, de que tal vez decidí ir a la universidad para demostrarle y demostrarme que aquello que pasó me rompió la vida. A mí y a mis padres. Que quise demostrar a todo el mundo que soy una persona capaz y de que, aunque he seguido una línea temporal diferente, puedo hacerlo tan bien o mejor que cualquier otr@.

Supongo que como la demostración se terminó no me queda más alternativa que volver al mundo real y volver a afrontar mi verdadera situación. Todo esto parece un poco surrealista. Ya hace más de quince años que tuvo el accidente y aún estoy así: llorando por los rincones, evitando hablar de él con mis padres, evitando situaciones de duelo para no revivirlo una y otra vez. Ahora soy consciente de que necesito ayuda. Espero poder quitarme esta espinita antes de que se enquiste y se convierta en un cáncer que acabe con mi vida. Soy una persona feliz y amo a las personas que tengo a mi alrededor. No quiero perder esto y voy a luchar por ello.

A veces pienso qué hubiese sido de mi vida si aquel accidente nunca se hubiese producido, pero tampoco quiero eso porque no me imagino vivir sin mi pequeña gran familia: mi marido y mis hijas son lo más importante que tengo y aunque añoro enormemente a mi hermano no podría renunciar a ellos en ningún caso. Supongo que esta es también la factura que debo pagar por no despedirme cuando tocaba. Han pasado quince años y sigo sin estar preparada para ello.