martes, 21 de septiembre de 2010

Con un pie dentro

Pues ya llevo dentro del mundo universitario una semana y poco. Ahora ya veo más claro cómo serán las cosas aunque sé que poco a poco se me irá complicando el asunto. Estoy en plena adaptación y no es fácil encontrar una rutina efectiva. De todos modos, creo que hoy he dado con la clave por casualidad: quedarme en la biblioteca de la uni hasta las cuatro y algo (con el tiempo suficiente por delante para poder ir a buscar a mis niñas sin prisas). Acabo cada día a las dos y normalmente me voy a casa a comer, pero después o miro las noticias o me lío a hacer cosas en casa que no son deberes hasta la hora de ir a recoger a las niñas al cole. En conclusión: pierdo tiempo de estudio. En cambio, si me quedo en la biblioteca son dos horitas bien aprovechadas porque no me distraigo con nada que si las sumo a lo que pueda hacer durante la noche y al hecho de que sería prácticamente cada día no esta nada mal. Me da la sensación de que con una rutina así es difícil que se me acumule la faena y cogeré un ritmo propicio para prepararme los exámenes desde las primeras semanas. Lo que sería estudio continuado. Probaré una temporada así a ver qué tal... Hoy, que ha sido el primer día que lo he hecho, lo he agradecido mucho ya que he podido hacer bastante cosa sin estrés, sin ruidos y con calma y concentración.

La novela que comenté la he dejado un poco apartada. Ya dije que cuando me la planteé me la tomé como algo muy light y la verdad es que la hago a ratos perdidos. El argumento lo tengo claro en mi mente, ahora hay que darle forma. Por otro lado, he estado reflexionando y creo que le voy a cambiar la perspectiva que le había dado en un principio. Voy a obviar algún personaje y el narrador aún no tengo demasiado claro qué estilo darle. Tengo una profesora de literatura que nos está enseñando muchísimas cosas en el tema que me serán muy útiles cuando quiera escribir mi novela y creo que voy a disfrutar mucho en su asignatura. De momento me estoy leyendo para ella "El caballero inexistente" de Calvino y cuando acabe me leeré "Romeo and Juliet" de Shakespeare. Me gusta lo que hago. Estoy contenta!!

domingo, 12 de septiembre de 2010

Empieza la uni

Empiezan los colegios y yo mañana mismo empiezo las clases. Durante esta última semana nos han hecho "la semana de bienvenida" en la uni a los de primer curso y hemos hecho un taller para saber gestionar la base de datos de la biblioteca, otro para saber usar el campus virtual, nos han enseñado las instalaciones, nos han presentado a la tutora, etc. Mañana empiezan las clases propiamente dichas y la verdad es que viendo la universidad ya con un pie dentro me da un poco de miedito. Tengo miedo de que todo esto me quede grande, pero estoy decidida y por lo menos quiero intentarlo. ¡Más aún! Por Eladio y toda la gente que me ha dado su voto de confianza y apoyo tengo que conseguirlo!! Voy muy motivada, pero eso no quita que me asuste la nueva situación.

Con el Plan Bolonia las filologías pasan a ser de 4 años (como todos los grados) y para reducir un año han eliminado las optativas, de manera que el primer y segundo curso tenemos las asignaturas que tenemos y son obligatorias. En tercero ya empezamos a tener alguna optativa y en cuarto alguna más. Pero la verdad es que no demasiadas, porque el segundo semestre de cuarto solo hacemos las prácticas en empresa y el trabajo de final de carrera. También nos han informado del tema de viajar fuera, ir a otro país a cursar uno de los años. Nos lo recomiendan encarecidamente, pero lo veo tan imposible... La única opción que veo factible es que me dejaran viajar durante los meses de verano, entonces me llevaría a mis niñas. Es que sino va a ser que no, por muy recomendable que sea...

En inglés somos 34, en hispánica son 14 y en catalán son 6. No somos muchos, ¿verdad? La mayoría son chavales que vienen del bachillerato con 18 o 19 años, pero he visto una señora que tendrá sus cuarenta y tantos largos allí tan animada y haciendo migas con todo el mundo.

Ya iré contando. Si puedo, mañana mismo pasaré el parte de cómo ha sido ese primer día. Sin darme cuenta (o sí) me estoy adentrando en el misterioso mundo de la universidad, algo que siempre he tocado con la punta de los dedos pero que nunca he conseguido alcanzar... ¡hasta hoy!

lunes, 30 de agosto de 2010

¡Ahora todo de golpe!

Eladio empezaba hoy a trabajar, las niñas empiezan el martes que viene las clases, yo también empiezo el periplo el martes, ... ¡¡Uffff!! Parecía que septiembre quedaba muy lejos y ya lo tenemos aquí. Aunque esta semana podemos decir aún que estamos de vacaciones tengo mucho que hacer. Lo de las niñas lo tengo todo más o menos y tengo que acabarlo de arreglar. Tal vez me ponga a hacerlo y sea cuestión de dedicarle un rato, pero ahora mismo tengo la sensación de que es un faenón de la leche...

En cuanto a mi vuelta al cole estoy muy verde. Nunca antes he ido a la universidad. No tengo nada preparado. Solo tengo la carpeta y la agenda que me compré al hacer la matrícula y un estuche con todo lo que creo que voy a necesitar. El martes, miércoles y jueves de la semana que viene iré a unas jornadas especiales que hacen para la gente que empieza en el primer curso. No es obligatorio ir, pero creo que es conveniente, sobretodo si vas tan pez como yo... Las clases empiezan el 13, la semana siguiente.

En fin, que estoy un poco atacada porque aparte de lo que conyeva consigo la vuelta a la rutina después de dos meses y pico de vacaciones, que además hay que sumarle la organización a medias con Amanda de una despedida y la preparación de las niñas para una boda en la que ellas también serán protagonistas... Sí, estoy un poco nerviosa, lo confieso.

Por otro lado, mañana hará una semana que me hice el tatu y, de momento, sigue siendo un secreto entre mi prima, mi marido y yo. Las curas han ido bien. Eladio ha cambiado por completo su actitud respecto al tema y ha pasado de mirarlo desde una perspectiva un poco lejana a mirarlo con cierto punto de admiración. Imagino que, en parte por la relación que tiene con la cultura japonesa. No solo por el simbolismo del dibujo, sino porque en Japón el tema del tatuado es también una tradición samurai (si no me equivoco). La verdad es que no estoy muy puesta en el tema, pero me gusta más cómo trata el tema ahora mi querido marido a como  lo hacía antes. A modo de información por la gente que pueda estar interesada tengo que decir que no me han salido costras, pero que a partir del cuarto día de curas se me empezó a pelar. No se pela como cuando te quemas al sol y se te cae la piel a tiras, sino como cuando frotas con con fuerza la llema del dedo contra la piel y de repente aparecen restos de pieles muertas. Solo que estas llevan colores. Y no sé si son paranoias mías o el tatuaje está perdiendo un poquito de color... Llamé a la tatuadora para comentárselo y me dijo que era normal, que no tirara de las pieles. Dentro de dos semanas que tengo que volver para que me lo vea le comentaré lo del color... De momento seguir hidratando tantas veces al día como pueda con Nivea y protegerlo del sol. Nada de playa o piscina.

¿En algún punto del blog comenté que iba a escribir un libro? Pues esa idea amorfa está empezando a tomar forma. Con la trama familiar que está viviendo mi familia política y un poco de mi propia imaginación tengo argumento para un best seller, fijo. He empezado a escribir, pero esto va para largo. Además me considero bastante inculta y en el punto en el que me encuentro en este momento de mi vida no me veo capaz de hacerlo posible. Pero teniendo en cuenta que voy a empezar una filología creo que durante los próximos años adquiriré una base literaria lo suficientemente buena como para proponérmelo en serio, modificar lo que tenga e intentarlo de verdad. Conozco mis limitaciones y me lo estoy tomando con mucha calma, casi como un hobby que voy haciendo a ratos libres.

miércoles, 25 de agosto de 2010

¡Pues ya está!

"Ya está" hace referencia a un poco de todo. Ya se acaban las vacaciones de Eladio, ya tengo todos los libros comprados y ya tengo el tattoo hecho. El día D fue ayer por la tarde. No tenía crema anestésica, mi prima vino con Eladio y conmigo y sorprendentemente no estaba nerviosa. No me puse como un flan una vez allí ni nada. Eso, considero, que es buena señal porque supongo que quiere decir que iba convencida de lo que hacía. Me hizo una estampación de prueba para determinar el sitio donde iba a tatuar, me tumbé en la camilla boca abajo y empezó. Iba preparada para soportar un gran dolor, pero la verdad es que no fue tanto. Aquello duró una hora y pico (¿tal vez y veinte minutos?) y sin darme tiempo a mentalizarme ya me estaba mirando al espejo boquiabierta y haciéndome a la idea de que me había automarcado para toda la vida. Los símbolos son totalmente míos (mi propio nombre en japonés y un símbolo japonés de la época de mi nacimiento) y el significado que tiene este tatuaje me recordará en los momentos duros del curso que me espera que no debo decaer para conseguir arrancar esa espinita que se me clavó en el corazón, en quanto a estudios se refiere, en el momento en que la muerte se llevó a una de las personas más importantes de mi vida. Mi único hermano, Julio.

En fin, que lo prometido es deuda. Aquí dejo una foto del resultado. Hay que tener en cuenta que aún está un poco rojo, pero esta es mi piel morena y esta es la obra de arte de una gran tatuadora.


Espero que el resultado os guste tanto como a mi.

domingo, 22 de agosto de 2010

Momento de reflexión

El tema del tattoo sigue adelante. De hecho, el martes tengo la cita y no creo que me eche atrás. Pero me siento mal. Estoy convencida de que por el dibujo no me voy a arrepentir, pero sí por el dinero. Estoy a punto de empezar una nueva etapa (de la cual el tatuaje va a representar un símbolo), va a ser muy dura económicamente y yo me voy a gastar un dineral en un capricho. Eladio no me ha dicho nada, pero veo que le duele darme el capricho porque a él le cuesta mucho ganar el dinero y yo no aporto nada a la economía familiar. El verano pasado aún pude dar clases particulares y repasos, me saqué algunas perrillas, pero este año nada de nada. Entre unas cosas y otras nos hemos gastado más en este mes de agosto que en uno normal (pero bueno, hemos comprado los libros, las batas, etc.) y el próximo mes ya empezará a ser rutina. En nada estaremos en Navidad y la cuesta de enero se alargará hasta marzo o abril, fijo. No me gusta nada el dinero, pero es algo que me preocupa. Y maldita la gracia si se tiene que apretar el cinturón toda la familia porque yo me quiero hacer un tatuaje.

A pesar de que este blog es público, que con un simple buscador se puede dar con él y de que lo puede leer cualquiera que le interese e incluso comentarlo; he decidido mantener en secreto el tema. Mi prima (la que me acompañará) lo sabe, pero le he pedido que no diga nada. Creo que nadie de mi entorno más cercano lo sigue y si es así espero respeten mi silencio. Mis padres se enfadarán cuando se enteren (sobretodo mi padre), no por el hecho de que me tatue sinó por el momento tan delicado que he decidido para hacerlo. Al fin y al cabo soy mayor de edad, pero me verán como a una inconsciente. Por eso prefiero recuperarme moralmente para afrontar el sermón que me espera y que me he dado a mí misma durante varios días.

Ya dimos la paga y señal. No hay marcha atrás, según Eladio. Él no quiere perder el dinero que entregamos. Que conste que si me lo pide estoy dispuesta a echarme atrás. Sólo tiene que decírmelo. Sin enfados ni rencores. Lo entendería. Él me entendió a mí, comprendió mis motivos para tan descabellada idea y de por qué ahora y, por otro lado, también soy consciente de que hay que tocar con los pies en la tierra y ser realista. Más terrenal, menos espiritual.

miércoles, 18 de agosto de 2010

¿Quién inventó el concepto de "muerte dulce"?

La muerte siempre és amarga. Se puede morir de muchas maneras, al fin y al cabo, la vida és efímera y al más mínimo descuido se nos escurre por entre los dedos sin posibilidad de poderla retener un instante más. Cuando llega la hora se acabó. El tema és ¿"cómo se presenta"? ¿És el resultado de una enfermedad? ¿Un accidente? ¿Porque sí? Sea como sea, quien muere descansa pero los que se quedan no. Y esta situación se puede trasladar a cualquier nivel. No solo a las personas. ¿Quién no ha llorado cuando se le ha muerto una mascota? Yo desde luego, he llorado con todas, sin importar la edad.

Tenemos un perro en casa de mis padres (que viven en una casa, no en un piso), un labrador en color chocolate. Se llama Sensui. Hace unos meses se le cayó una muela y se ve que se infectó, pero no lo vimos porque no se quejaba nunca, ni tan siquiera un mal gesto. Nos dimos cuenta porque le salió un flemón y se le empezó a hinchar la cara. Con antibiótico la cosa bajó, pero al dejarlo volvió a subir. Y cada vez más. Cuando vino la veterinaria nos dijo que era un tumor, que había que operar y analizarlo, pero que había muchas posibilidades de que se reprodujera. ¡Qué duro es ser pobre! Si fuese por nosotros ni nos lo pensábamos, pero lo primero es comer y mi padre no quiere operar. El plan B era darle otro tipo de antibiótico, más fuerte, con la esperanza de que el tumor fuese benigno y se disolviera en la sangre poco a poco. Era un buen plan, pero no está funcionando. Sensui está mucho peor. El tumor és tan grande que no puede cerrar la boca, se pasa el día masticando porque se nota algo raro, sangra por la nariz y la boca, el ojo del lado afectado le llora constantemente, repira con mucha dificultad y lo peor de todo es que las moscas se estan cebando con él y parece que han anidado dentro de su boca. ¡És horrible verlo así! Siendo conscientes de que no le podemos operar y que ya empieza a padecer de verdad mis padres han tomado la decisión de ponerle la inyección letal, pero hasta mañana no pueden venir a ponérsela. La verdad es que no estoy segura de que llegue a mañana...

No puedo hacer nada por él. Solo mantener su recuerdo y esperar que su sufrimiento sea el mínimo. Un perro joven, noble, obediente y tan bueno... ¿¿y que se tenga que morir así?? ¡És terrible!

jueves, 12 de agosto de 2010

¡Proyecto TATTOO en marcha!

Pues la cosa empezó como una tontería, como un símbolo que me representara, y parece ser que la locura más descabellada que se me ocurrió va a materializarse. Concretamente en mi omoplato izquierdo la última semana de agosto. Conociéndome como me conozco puedo decir que es una locura total, pero ya he pedido hora, Eladio me apoya (o al menos eso parece) y parece que ya está en marcha. Aún tengo tiempo de echarme atrás, así que no daré nada por sentado hasta que no sea así. Aunque habiendo dado un déposito... no estamos para perder dinero, así que parece bastante inminente.

Como viene siendo costumbre, el apoyo de Eladio lo és todo para mí en el momento de tomar cualquier decisión importante. La otra noche estuve hablando con él del motivo del tatuaje, por qué ese dibujo y por qué ahora. Ya lo he comentado en otras entradas: para mí este és un momento muy importante, el hecho de ir a la universidad me hace sentir como si retomara mi vida en el momento en que se rompió cuando mi hermano murió en aquel accidente. Yo estaba acabando segundo de bachillerato y faltaba un mes escaso para las pruebas de selectividad. En aquel entonces no tenía muy claro si iba a hacerla, pero viendo el rumbo que estaban tomando las cosas seguramente lo habría intentado para acceder a trabajo social, periodismo o psicología. Mi situación se vio sesgada por la mudanza obligatoria en la que me vi y desde entonces nunca más levanté cabeza en cuanto a estudios se refiere. Hasta que Amanda y Eladio me animaron a hacer la prueba de acceso para hacer un grado superior. A partir de aquí me he visto haciendo cosas que valen la pena, no estudiar por estudiar. El hecho de ir a la universidad me hace sentir plena, como si este lapso de 11 años hubiesen pasado en un suspiro y volviera a ser aquella chiquilla recien salida del instituto que va a empezar una nueva etapa. Con la gran diferencia de la experiencia, la responsabilidad con la que accedo, mis cargas familiares, las preocupaciones de ser mamá y esposa y otras muchas cosas (buenas y malas) que me aporta la edad. En definitiva, este tatu y el hecho de que me lo haga justamente este verano significa para mí mucho más de lo que realmente és. Eladio lo valora positivamente y está dispuesto a recortar algunos gastos para darme el capricho. ¿No és un amor?

Por otro lado, las vacaciones de verano están siendo muy buenas. Me encanta tener a Eladio conmigo. Me encanta hacer limpieza general (sobretodo después de un año de estudiar y dejar la casa de lado casi por completo...), ir de compras, pasear, charlar, comer todos juntos sin prisas,... tantos detalles que pasan inadvertidos pero que se añoran tanto. Yo la verdad es que los valoro un montón y disfruto con estas cosas cuando tenemos tiempo. El hecho de ver a mi madre disfrutar como una niña solo porque viene a pasar el día con nosotros y gracias a una simple silla de ruedas puede mirar y remirar, comprar, pasear, y mucho más sin cansarse hasta la extenuación como le pasaba últimamente. ¡Están siendo unas vacaciones geniales!