viernes, 30 de noviembre de 2018

Crisis de identidad: auto-reencuentro

Podríamos decir que estos días atrás he estado baja de defensas, que me he desanimado mucho con el tema del trabajo o algo por el estilo, pero lo cierto es que ayer vi un vídeo del gran Steve Jobs que hizo que me reafirmara en mi camino a seguir. En resumen (para los que no quieran ver el vídeo aunque esté subtitulado en español), él explica tres historias personales que esconden un mensaje o moraleja que son las siguientes:
  1. Todo lo que hacemos en esta vida tiene un sentido, pero no lo veremos mirando al futuro sino cuando ya tengamos un recorrido y miremos al pasado con la preparación suficiente como para conectar todos los puntos que nos quedaron sueltos.
  2. Por muchas dificultades que te encuentres en la vida tienes que luchar por lo que te gusta hacer, sólo así lo harás con acierto, ganas y energía. Caerás, te levantarás, aprenderás y continuarás adelante.
  3. Piensa en hoy como si fuese tu último día de vida. No dejes para más adelante algo que podrías hacer hoy, porque mañana no sabes qué pasará y posiblemente te arrepientas de no haber hecho o dicho según qué.
Sé que así de corto puede que alguno de los mensajes no acabe de tener sentido, pero para eso he colgado el vídeo también, para que los que realmente estén interesados en estos "consejos" puedan darles contexto con las historias que el señor Jobs nos relata.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con mi crisis de identidad? Fácil...

Días atrás estaba muy deprimida porque parecía que todos los esfuerzos que he hecho por desvincularme de la docencia no habían servido para nada: todo el que me conoce me dice que no lo entiende, que tal vez me equivoqué de carrera, que me ven muy válida para estar al frente de una clase, que vaya tontería no haber hecho el máster de secundaria y un larguísimo etcétera que me aburre de sobremanera. Pero claro, cuando estás de bajón todo te afecta mucho más y parecía que estaba luchando contra una especie de gigante imposible de derribar, como si mi destino estuviera escrito y no pudiera hacer nada para cambiarlo muy a pesar de mi determinación personal. Pensé (como algunos habréis leído) en tirar la toalla y rendirme a las imposiciones del sistema, pero después de escuchar las palabras de Steve Jobs me di cuenta de que sería un error. Si trabajase de maestra de instituto me convertiría precisamente en aquello que menos me gusta: un profesor desmotivado. Además, estaría amargada porque no me gustaría mi trabajo por muchas ventajas laborales que pueda tener, cosa que la mayoría no entiende; eso de anteponer la satisfacción personal a las ventajas que ofrece esta profesión es algo inconcebible para muchos. En cambio, si sigo adelante con mi proyecto personal por lo menos ganaré esa autorealización que llevo años buscando, sentiré pasión por lo que haré y me veré sometida a un crecimiento personal y profesional brutal. ¿No crees que vale la pena intentarlo?

Si no has visto el vídeo te lo recomiendo. No importa si estás pensando en emprender o no porque son consejos de vida en general y que te hacen reflexionar sobre lo que estás haciendo y sobre lo que vas a hacer. 

Hace meses anuncié por aquí que tenía algo en mente pero que no quería adelantar nada. Pues bien, la idea se ha ido transformando poco a poco y espero poderlo tirar adelante. Cuando sea más oficial ester será el primer sitio donde lo haga público.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Crisis de identidad

Desde tercero de carrera (refiérese al año 2013, más o menos) tengo más claro que el agua que no me quiero dedicar a la docencia. Lo he dicho por aquí, por activa y por pasiva, se lo he dicho a todo el mundo y lo que es más fuerte es que me he tenido que justificar de por qué quise hacer una carrera de lengua si no me quería dedicar a enseñarla. No sé a ti, pero a mí me parece algo increíble. Como si las carreras de letras no tuvieran más salidas...

Por otro lado, si analizo mi situación y mi trayectoria parece que esté intentando detener un tsunami. Me explico: 
  • Acabé la carrera y al cabo de dos semanas tenía asegurado un puesto de trabajo en una academia de inglés. Corté por lo sano a la mínima oportunidad de cambiar de sector, en este caso fue a mejor porque me fui a una editorial.
  • Estuve buscando trabajo durante un tiempo y presenté mi candidatura a múltiples ofertas sin éxito. Envié mi currículum a UNA oferta de profesora de inglés (y porque ya estaba entrando en un periodo de necesidad económica) y no sólo me llamaron sino que además hicieron todos los trámites necesarios para que pudiera trabajar para ellos a pesar de no tener el máster de secundaria ni tampoco intención de sacármelo.
  • He encontrado alguna cosilla más, pero no he hecho más que substituir a otras personas que a su vuelta me han dejado de vuelta en el paro.
  • Cada vez que intento ampliar mis horizontes profesionales me siento limitada por mi falta de experiencia y nadie me da la más mínima oportunidad.
  • Mi único sustento a día de hoy es precisamente ejercer de profe en los cursos que me ofrecen en la academia para la que trabajo habitualmente, pero cuando no hay cursos me quedo en el paro y como estoy contratada por horas... vaya, que me queda una paga de risa.
En resumen, parece que todo gira al rededor de la docencia reglada. Me entristece mucho. Estoy muy desanimada de pensar que no seré capaz de salir de esta espiral y de quitarme el San Benito que me entregaron con el diploma del grado, pero la necesidad aprieta y tal vez haya llegado el momento de dejar de resistirse y rendirse a lo ya establecido para empezar a plantearme estudiar ese dichoso máster de secundaria...

domingo, 2 de septiembre de 2018

Acto de reflexión

Ya estamos en septiembre y después de pasar un verano atípico me he podido plantear muchas cosas...

Me he llevado varias decepciones derivadas de las expectativas puestas en el estudio del máster y de las posibles salidas que este título me brindaría. He visto por los medios lo poco valorado que está un máster ya que cualquier niño rico puede comprarlo sin necesidad de estudiar, cómo algunas empresas de formación online se aprovechan de la necesidad de otras ofreciendo estudios privados a nivel de máster que no lo son en absoluto, he sido testigo directo de ver cómo cuando llevas el San Benito de una profesión es casi imposible deshacerte de él. Todo esto me llevó a pensar "¿realmente no he estado perdiendo el tiempo con estos estudios?" Quiero pensar que no, pero lo cierto es que después de ver todo lo que he visto en apenas un par de meses me entristece y me rompe el alma creer que mis esfuerzos no han servido para nada más que añadir un par de líneas a mi currículo; que nada más ha cambiado.

Por otro lado, la empresa en la que he estado trabajando últimamente me ofreció algo más estable, pero no acepté. Me explico: se trata de una academia situada en una población que está a una media hora en coche de donde yo vivo. Los trabajos que me han ido ofreciendo a lo largo de los últimos dos años ha sido intermitente ya que me ofrecían llevar a cabo cursos subvencionados para parados o para trabajadores, por lo tanto, dependiendo de la tipología del curso me ofrecían más horas, más tiempo o menos, más cerca de casa o más lejos, etc. Por supuesto, la última palabra siempre era la mía y no ha habido ni una sola vez que les haya dicho que no. Estos cursos eran todos de inglés, por lo que mantenían en mí esa falsa sensación de que estaba trabajando de lo mío, aunque yo realmente no lo sienta así. Si quisiera ser maestra habría estudiado magisterio, ¿no? El resultado de todo esto han sido unos horarios y unos ingresos muy bienvenidos pero totalmente irregulares que me he tenido que combinar con mi familia y demás ocupaciones para poder cumplir. A principios de este verano me ofrecieron trabajar un curso entero. Cuando me lo dijeron se me heló la sangre porque ya lo había hecho en otra academia y sabía lo que significaba trabajar con grupos de niños de todas las edades: te tiene que gustar mínimamente o sino acabarás odiándolos a todos. Pero ya no es solo eso, también implicaba que no viera a mis hijas por las tardes y el viaje diario a la población que he mencionado antes por un sueldo bastante irrisorio. Tal vez, la persona que ocupaba este puesto anteriormente ya lo tenía bien, pero también hay que tener en cuenta de que se trataba de una chica de unos veintidós años, sin cargas familiares y que vive a cinco minutos en coche de la academia. Tal vez a ella sí que le cundía. A mí, desde luego que no, así que no me quedó otra alternativa que rechazar la oferta y así fue como me tuve que apuntar al paro. No por rechazar la oferta sino porque hasta ahora me contratan por cursos y en verano no hay ninguno.

Sabía que en septiembre me volverían a llamar para empezar otro curso de inglés. No es una idea que me apasione, pero hasta el momento es el único ingreso real que tengo y acepto encantada cada vez que me llaman. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Pero Einstein dijo en una ocasión algo así como que "si buscas un resultado diferente debes cambiar la manera de hacer las cosas", así que actualicé mi currículo y me puse a buscar ofertas de empleo que pudiesen encajar conmigo (y yo con ellas, por supuesto). Me apunté a muchas, me rechazaron en varias sin darme opción a presentarme. Amplié mi radio de actuación y más de lo mismo. Así que aposté por una oferta en el extranjero y ellos sí que mostraron interés en mí de inmediato. A ese puesto postulamos más de doscientas personas, pero después de un proceso de selección que tenía varias etapas me eligieron a mí. ¡A mí! En España me habían rechazado constantemente: sin darme la oportunidad de presentarme o de defender mi trabajo y/o estudios, conociéndome pero priorizando amiguismos, enchufes y favores personales para dar la oportunidad a otra persona que pudiera estar preparada o no, eso no lo sé. En ese país, no solo me querían sino que me ofrecían alojamiento los primeros días, formación específica al inicio y de reciclaje cuando ya me hubiese instalado, facilidades médicas, contrato permanente, un sueldo inicial mayor al de mi marido que lleva veinte años en la misma empresa, ayuda para buscar hogar y regular los papeles y un larguísimo etcétera de ventajas que aquí no se plantea casi ningún empresario que hizo que se me saltaran las lágrimas. No estoy hablando de un país que esté en la otra punta del mundo, sino de uno bien cercano que parece ser que tiene una visión del mercado laboral bien distinta. Al principio dije que sí, pero enseguida me di cuenta de que mi situación personal era mucho más complicada de lo que parece y con esta nueva situación me di cuenta de que no podía simplemente hacer las maletas y largarme dejando a mi familia atrás. Por desgracia y muy a mi pesar (me pasé un día entero llorando) tuve que rechazar la oferta. Sin embargo, ellos no me cerraron la puerta y eso me da pie a pensar que podría arreglar las cosas con tiempo para irme tranquila y sin precipitarme, que pasar un tiempo en el extranjero sería una buena opción a nivel personal y profesional. Incluso es posible que no vuelva a España porque, sinceramente, no veo que haya mucho futuro para las próximas generaciones. Hace años que lo veo, pero la zona de confort es muy potente y cuesta mucho dar el salto y salir de ella.

Durante estos dos meses también he estado barajando la posibilidad de emprender. He estado pensando en algo en lo que me defienda bien y visualizar un posible negocio, pero me está siendo muy difícil. Cuando alguien quiere emprender, no sólo tiene que tener presentes sus fortalezas, sino también las necesidades del público al que se va a dirigir y lo cierto es que todas estas variables me han abrumado un poco y me he desanimado con la idea. Llevo dando clases de inglés prácticamente desde que me gradué de la universidad. Por mucho que me pese, me he especializado en eso porque en eso se basa mi experiencia laboral. Pero no me quiero dedicar a eso y mucho menos si tengo la posibilidad de emprender y elegir cuál va a ser la actividad económica de mi empresa. Lo que sí que tengo claro es que no quiero una empresa física o que requiera un espacio físico y de esta manera me podrá permitir trabajar desde cualquier lugar: la sala de espera del médico, el tren, el parque, mi propia casa o una biblioteca, por ejemplo. Por supuesto que me gustaría sentir pasión por lo que haga, así que he llegado a la conclusión de que debo madurar más todo este planteamiento.

También he pensado en mudarme. Mis padres tienen una casa en un pueblecito que en verano multiplica por diez sus habitantes habituales, pero con el que me he sentido mucho más identificada que con el lugar en el que vivo ahora. Además, la zona en la que vivimos parece un enorme dormitorio en el que la actividad económica está reservada a unos cuantos, a los que llevan toda su vida y varias generaciones aquí, a los que son de la casa tal... y yo ni siquiera me siento parte de este sitio. Si pudiera emprender un negocio con los mínimos que tenía en mente, tampoco importaba demasiado que viviera en una aldea apartada, siempre que hubiera conexión a internet. El problema en este caso es la reubicación de las niñas. Sinceramente, creo que ahora no es el momento de hacer grandes cambios, pero que cuando finalice este curso que está a punto de empezar estaremos en una situación bien distinta para poder tomar decisiones más radicales.

He empezado a leer libros de motivación personal en los que encuentro sabios consejos para educarme financieramente. Por desgracia, el dinero manda y si no cuentas con su apoyo no puedes hacer muchas cosas. Así que instruyéndome y dejándome influir por sabios consejos espero emprender un nuevo sendero que me lleve a algún éxito profesional destacable. De momento, he empezado a probar cosas distintas para encontrarme con resultados diferentes. Tal vez la clave no esté en mis estudios, sino en mis motivaciones, en lo que me guste hacer o en aquello que despierte mi interés. Demasiadas encrucijadas para un verano tan corto, demasiados altibajos para volver a la rutina habitual.

Lo primero y primordial será fijar unos objetivos y después analizar el contexto que los acompaña: ¿A qué me quiero dedicar? ¿Cómo lo voy a conseguir? ¿Esto que estoy haciendo es un buen medio para conseguirlo? Me estoy cansando de soñar y de esperar a que la situación ideal llegue. De hecho, creo que la idea de "situación ideal" solo es una utopía que no se producirá nunca y que no son más que mis propios miedos los que me frenan. Cada vez estoy más decidida a romperme las vestiduras para llegar a otro nivel, todavía inexplorado, al menos para mí.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Reorden

Pensando, pensando... sufriendo algún revés y decepción profesional, siendo selectiva con según qué y sobre todo tomando distancia para ver las cosas con perspectiva creo que ha llegado el momento de liarme la manta a la cabeza y de dar un paso al frente.

No voy a desvelar mis pasos de momento, pero cuando tenga las cosas un poco más atadas tal vez dé la sorpresa. Espero que al menos esto me vaya bien y pronto pueda decirlo a bombo y platillo. Sólo puedo adelantar que no seré ni la primera ni tampoco la última que lo haga.

miércoles, 25 de julio de 2018

Abro los ojos y esto es lo que hay

Noto un sabor agridulce porque por fin he conseguido superar los estudios y tengo el máster en el bolsillo, pero no siento la euforia que debería. Tal vez sea porque las cosas se han ido torciendo poco a poco y me he ido desanimando. Por ejemplo, en el lugar que hacía prácticas parecía que tenía la posibilidad de acceder a un trabajo que finalmente no ha podido ser. Y no achaco mi desánimo a ello, pero lo cierto es que ha sido un golpe bajo. También influye que se acabó el curso de inglés, que no pude acompañar a mis alumnas al examen (política de empresa y asuntos personales), que estoy buscando empleo activamente y parece que nada sale, que me he vuelto a engordar y creo que he recuperado todo el peso que perdí yendo a la dietista, que después de ir a la oficina del paro y de trabajar tanto tiempo solo tengo derecho a cobrar durante cuatro meses y que después me va a quedar una miseria porque mi jornada laboral era muy pequeña (es lo que tiene trabajar por horas), que se me pasan los días y no soy capaz de organizarme el tiempo para poderlo aprovechar mejor...

Creo que estoy entrando en una espiral un poco peligrosa... 

Sé que saldré de esta pero cuando miro mi currículum y reviso mis experiencias me da rabia: ¿por qué todo el mundo, a pesar de quedar siempre tan contentos conmigo no me vuelven a llamar para trabajar en una empresa? Sólo se me ocurren dos posibles respuestas: o bien me lo dicen por quedar bien o simplemente son unos falsos. No lo sé. Lo cierto es que he pasado ya por muchas empresas, me he esforzado al máximo para dejar huella y procurar ser la primera opción cuando fuese necesario contratar a alguien más, pero aquí estoy: en mi casa. Mi marido y yo lo hemos estado hablando y creemos que tal vez el físico influya en ese tipo de relaciones, que por mucho que nos pensemos que la valía hay que demostrarla es posible que al final nos hayamos vuelto tan materialistas que nos fijemos en la apariencia física para determinar si un empleado es conveniente o no. Porque es que hoy en día la gran preocupación es aparentar. No hay más que echar un vistazo a las redes sociales para darse cuenta de ello. Por esa regla de tres, ¿qué empresa querría tener a una chica que se acerca a los cuarenta, bajita y gorda entre sus filas? Ojalá me esté equivocando, porque no me puedo imaginar a qué tipo de sociedad nos puede llevar el seguir unos valores tan superficiales... Bueno, sí que me puedo hacer una idea porque en Estados Unidos ya han empezado esta andadura con el cambio de presidente.

Por otro lado está el sentimiento este que me carcome de que estoy viviendo en un lugar que no me corresponde. En esta ciudad/pueblo en el que vivo no me siento integrada. Ahora ya llevo aquí más de media vida y no hay manera. Incluso mis hijas no ven grandes inconvenientes en irnos y empezar en otro sitio. Mi marido no es nacido aquí pero lleva viviendo en este lugar desde los cuatro años y tampoco se siente en casa. Además, esto es una ciudad dormitorio en la que cualquier iniciativa parece estar mal vista y acaba por morir. Es muy difícil triunfar si no eres amiga de, prima de, sobrina de o hermana de. También tienes que seguir la corriente de la mayoría porque sino todavía estás menos considerado. Supongo que es la mentalidad de pueblo llevada al extremo en una población moderada que aspira a ser ciudad, pero que se queda en el camino. Si pienso en mis hijas, en su futuro, ¿qué les espera aquí siendo las hijas de dos extraños? Cada vez veo más claro que nos tenemos que ir. De todas maneras, si podemos permitírnoslo, ya no estudiarán aquí y ellas acabarán por volar del nido bien lejos, allí donde puedan cumplir con sus sueños y ser felices. 

Me parece que ha llegado el momento de pensar en ello seriamente...

martes, 3 de julio de 2018

Esta tarde empiezo la temporada de verano



Tras una época en la que he tenido que poner a prueba mis dotes de malabarista para poder organizar a la gente de casa y los horarios de cada uno para poder llegar a todo, parece que ha llegado la calma. Hoy he acabado el curso más importante de los que estaba haciendo y con él también mi contrato queda rescindido. Así que, aunque en las noticias se empeñen en decir que el paro baja, en breve tendré que ir a apuntarme.

Sigo creyendo firmemente que algo maravilloso me va a pasar, que pronto tendré esa oportunidad profesional que tanto espero. Pero parece que, de momento, toca apartar todo esto y disfrutar del verano y sobre todo de mis hijas y mi marido; que ya va tocando...

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martes, 20 de febrero de 2018

Sin tiempo a amoldarme

Tengo que admitir que me está costando mucho atravesar todo este periodo de cambios. Y lo cierto es que siempre me he considerado bastante camaleónica, pero cuesta mucho adaptarse cuando los cambios son constantes.

Estamos a febrero y todavía me confundo con los horarios de las extraescolares que hacen mis hijas. ¿Por qué? Pues porque estoy totalmente descontrolada... Acabé las prácticas de administrativo en septiembre del año pasado y poco después inicié el nuevo semestre en la UOC, unas semanas más tarde empecé a dar clases de inglés a un grupo de adultos que duró dos meses, enseguida llegaron las navidades, al poco de empezar el año empecé un nuevo curso de inglés por las mañanas, unos días más tarde otro por las tardes, mañana empiezo un tercero que sólo será un día a la semana y a primeros de abril se acabará el curso de las tardes, pero también empezaré con las prácticas del máster. Es decir, que estoy viviendo tantos cambios en tan poco tiempo que no me da tiempo a crear una rutina y siento que se me escapa el control e incluso la gestión de mi propio tiempo. No puedo establecer unos horarios de sueño, de comida ni de hacer ejercicio o incluso de hacer la compra. Eso me genera un estrés que me está empezando a pasar factura. Me noto más ansiosa y eso me hace comer más de la cuenta, sobretodo cosas que no debería, duermo menos y, en general, me veo más deteriorada. Si a eso le sumamos que no soy una fanática de la cosmética supongo que el bache se nota más de lo que me gustaría. Como de costumbre, la gestión económica mensual también está ahí y estos últimos meses estamos ajustando el cinturón a tope para no quedarnos a cero.

Aún así, debo añadir que me siento plena, que todavía tengo ese presentimiento tan fuerte de que algo muy bueno está por pasar en mi vida profesional, que por fin encontraré esa estabilidad que estoy buscando como agua de mayo. Seguiremos informando...

martes, 9 de enero de 2018

¡Empecemos el año!

Lo cierto es que han pasado ya unos días desde que empezó el nuevo año, pero no ha sido hasta ahora que puedo hablar con certeza de mi futuro inmediato.

Trabajo
Ayer me reuní con mi jefa del centro de estudios para el que trabajo esporádicamente y en enero empezaré dos cursos: uno por las mañanas y otro por las tardes (más bien tirando para noches). El horario de la mañana muy bien, pero el de la tarde es bastante incompatible con la vida familiar. En fin, no hay nada más de momento, así que a acogerse a lo que se pueda... La duración de estos cursos es distinta: el de la mañana se alarga hasta principios de julio mientras que el de la tarde supongo que será hasta semana santa, más o menos (todavía no tengo el calendario definitivo).

De momento no tengo ninguna oferta más. La fábrica para la que trabajé no me ha dicho nada, aunque es bastante pronto para tirar la toalla porque me dijo que esperaban hacer cambios a principios de año y que posiblemente me llamaran, pero es que todavía estamos muy a principios de año... La gestoría en la que hice las prácticas de administrativo no me va a llamar para trabajar mientras que esté haciendo los cursillos de inglés porque mi jefa está emparentada con el gestor y él no querrá dejarla sin profesora de inglés a medio curso, así que dudo que me ofrezcan algo. Eso sí, cuando acabe el máster tengo pensado proponerles abrir un departamento de comunicación, que me sorprende que una gestoría de su calibre no cuente con profesionales en esta ámbito. Hasta me he preparado una presentación de Power Point para venderles mi personal branding. No pierdo nada por intentarlo...

Estudios
Lo principal es el máster. Lo cierto es que las asignaturas optativas (las que estoy haciendo ahora) son bastante cañeras, en el sentido de que no me puedo dormir en los laureles con la cantidad de actividades que mandan, pero no se hace pesado, al contrario; trabajar con cierto ritmo lo convierte en algo dinámico, con un ritmo de trabajo bastante soportable. 

Por otro lado, estoy ultimando detalles para hacer las prácticas. Me he estado moviendo para encontrar una empresa por la zona en la que pueda hacerlas presencialmente porque sino me hubiese visto obligada a trasladarme muchos kilómetros cada día o bien a hacerlas telemáticamente, cosa que no me atrae nada porque me da la sensación de que aprenderé mucho menos (he de reconocer que aprender a distancia no ha sido una experiencia que me agrade demasiado y, aunque admito que he aprendido cosas, no me parece que aproveche tanto los estudios como cuando tengo que asistir a clase). El periodo de prácticas es desde abril hasta finales de junio. Me coincide con los cursos de inglés, pero hablando claro con unos y con otros me lo he podido combinar. Aún queda mucho para empezar (casi cuatro meses), pero parece ser que la universidad necesita atarlo todo con bastante antelación.

He dejado un poco de lado el japonés. Papá Noel me trajo unas láminas de vocabulario básico y no fue hasta ayer que las abrí para echarles una ojeada. Con el ritmo que me marcan las actividades de la UOC no tengo demasiado tiempo para estudiar, así que lo he aparcado. Espero poder retomarlo en febrero. En principio la última actividad la tengo que entregar el 2 de febrero y después tendré un descanso hasta que empiece el segundo semestre. A ver si para entonces puedo retomarlo. 

También está el tema del Noken 5, el examen que hice a principio de diciembre. No es que tenga esperanzas de aprobarlo, pero tengo curiosidad por ver la calificación porque no me fue tan mal como esperaba, pero ya digo que de aprobarlo nanai. Para ello tendré que esperarme hasta marzo. No entiendo cómo tardan tanto en corregir unos exámenes que se corrigen mediante una máquina... Con los de Cambridge pasa lo mismo...

Novela
Abandonada totalmente, lo sé. Tengo el archivo guardado, pero no tengo momentos para sentarme y escribir. Lo siento por las personas que de alguna manera han ido siguiendo la historia, pero creo que, al igual que los estudios de japonés, no será hasta que termine este semestre que tenga más tiempo para dedicárselo a otras cosas como, por ejemplo, retomar la historia donde la dejé. Espero poder hacerlo porque de verdad que escribir es una cosa que me gusta mucho, lo malo es que al no tener feedback no tengo ni idea de lo que piensan los lectores ni de si mi manera de redactar resulta atractiva o es, simplemente, un tostón.

Conclusión
En fin, que parece que mi futuro inmediato (al menos hasta julio) está bastante atado. No me preocupo en buscar trabajo en las redes sociales o en portales de empleo por lo mismo. Ahora a ver cómo se tercian los acontecimientos y a esperar a que todo vaya bien.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Un año especial y seguimos viento en popa

Estos últimos doce meses han sido tan duros como positivos. Sí, estamos llegando al final del año y me ha dado por hacer un poco de balance...

En diciembre del año pasado recuerdo que tenía muy buenas vibraciones, que tenía un pálpito, una corazonada de que todo iría bien, de que mi vida iba a dar un giro importante, de que algo muy bueno me iba a pasar; y lo cierto es que no he estado tan desencaminada... A pesar de todas las dificultades que se me han ido presentando he podido cerrar todos los proyectos de estudio que acababan este año (no hace mucho que terminé lo del cursillo de administrativo, también pude terminar francés, aunque no he continuado, y el máster sigue adelante según lo previsto), he trabajado en una empresa en la que me he sentido muy acogida, valorada y productiva, también he podido hacer las prácticas del cursillo de administrativo en un centro gestor muy importante de la zona y en el que he dejado una huella muy positiva (que aunque a priori no parezca nada relevante lo cierto es que sí que lo es, que se trata de gente muy influyente) y además me he reencontrado con mi amigo "casi japonés" y he conocido a su mujer (un encanto, de verdad). Lo malo es que fue aquí y no allí, que sería otro sueño cumplido. Sin embargo, lo cierto es que ha sido un año muy especial, duro, pero genial en líneas generales.

En menos de lo que canta un gallo estrenaremos el 2018 y sigo teniendo esta sensación positiva: algo bueno me va a pasar pronto. Tal vez sea porque poco a poco voy cumpliendo mis objetivos y realmente creo que la vida me compensará por tanto esfuerzo, tal vez sea porque me voy dando cuenta de hacia dónde quiero reconducir mi vida profesional, tal vez sea porque estoy conociendo las personas adecuadas para hacerlo, tal vez sea porque voy cerrando temas que tenía abiertos, tal vez sea porque viva engañada; pero lo cierto es que sigo pensando que pronto encontraré lo que estoy buscando para asentarme profesionalmente.

Como siempre digo, el tiempo pasa sin mirar atrás y en nada podré valorar cómo fue este año que no tardaremos en empezar.

sábado, 28 de octubre de 2017

"Vacaciones"

Y el título de hoy está entre comillas porque realmente no es así. A partir de hoy no tendré que ir a trabajar 8, 9 o 12 horas diarias entre una cosa y otra, sin embargo, tampoco me voy a tumbar en el sofá y a esperar a que aquí me las den todas. Si sigues mi blog sabrás que estoy estudiando para el master, que ya ha empezado, y además me he embarcado con otro idioma totalmente nuevo y foráneo: el japonés. Pero es que además, estoy haciendo algunos cursos online de pocas horas pero muy productivos para reforzar esta nueva faceta comunicativa que estoy desarrollando con la UOC. En resumidas cuentas, he dejado de trabajar (aunque no del todo) y ahora tengo más tiempo para poder estudiar. Sigo teniendo otro tipo de faena, de esa que no se acaba nunca, pero evidentemente esa siempre ha estado ahí.

¿Estoy buscando faena? Pues la verdad es que no, pero sí. No estoy buscando activamente porque me quiero centrar en lo que tengo ahora mismo entre manos, pero si encuentro una oferta interesante ni lo dudo; mando mi currículum y a esperar, porque enviarlo tampoco es garantía de que me llamen... Así que, con unas "vacaciones indefinidas" por delante, me siento muy ilusionada y esperanzada de que pronto se produzca un giro y de que por fin encuentre mi lugar en este mundo, junto con mi familia.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Nuevas metas y mucho más animada y motivada

Lo cierto es que poco a poco volvemos a la rutina: vuelven los entrenamientos de baloncesto, empezamos a organizar los horarios extraescolares, las horas de sueño se van normalizando, ... y de esta manera la rutina pone orden en casa. 

Después de darle muchas vueltas para decidir qué voy a hacer este próximo curso el resultado es:

1.- Sigo con la UOC. A pesar del mal rollo que desprendía el otro día estoy totalmente convencida de que dejar una cosa a medias no es más que un error, por lo que continuaré con el máster y apechugaré con lo que venga. Este primer semestre estoy matriculada de las tres optativas que tengo que hacer. Para el segundo me quedarán sólo el TFM y las prácticas, que ya veremos cómo y dónde las hago...

2.- No voy a seguir con el francés. No, de momento. Este próximo curso me relajaré en este sentido. Si hago algo lo haré por mi cuenta, pero en principio lo quiero dejar apartado. Si me matriculo en la EOI tendré la obligación de ir todo el curso y no sé qué va a ser de mí en los próximos diez meses. Así que para evitar sorpresas lo pospongo un curso y ya veremos qué decido entonces.

3.- Apuesto por ser autodidacta. Puede que esta afirmación parezca un poco extraña de buenas a primeras, pero lo cierto es que con la UOC he descubierto la formación a distancia. Al principio piensas "¡vaya palo!" más que nada porque en tus ratos "libres" (y todos sabemos por qué esta palabra está entre comillas) prefieres relajarte y desde luego lo último que te apetece hacer es estudiar, sobretodo si haces un millón de cosas más durante el día. Sin embargo, si estás lo suficientemente motivado, cuando tienes esos momentos "libres" prefieres invertirlos en algo que te de alguna satisfacción. Ya no hablo de sacarle provecho, sino de disfrutar de lo que hagas. En mi caso, me he liado la manta a la cabeza y me he decidido a estudiar Japonés. Sí, a lo bruto, sin pan ni nada. He estado buscando información y lo cierto es que con paciencia se encuentran muchas cosas. Estoy tan motivada que he empezado a escribir otro blog dedicado exclusivamente a este tema, de esta manera, el resto de personas que estén interesadas en un método parecido al mío puedan sacar provecho de lo que voy haciendo. Con un poco de suerte podré conocer más gente interesada en el tema e incluso formar grupos de conversación e historias varias para practicar. Ya lo iremos viendo...

4.- Sigo con el fanfic. A día de hoy no he recibido feedback de ningún lector/a, pero veo que va entrando gente por lo que entiendo que alguien lo lee. En fin, tampoco es que me importe demasiado. El fanfic se seguirá publicando semanalmente (siempre que pueda) y allí estará para quién quiera leerlo ahora o en el futuro. Nunca se sabe...

Y esto es lo que hay hasta la fecha. Entre lo que una quiere hacer y lo que finalmente se hace no siempre tiene que haber un abismo, pero es cierto que planificar a largo plazo tiene sus riesgos, así que seguiremos informando.

¡Ánimo con la vuelta al cole!

viernes, 18 de agosto de 2017

¿Cuatro años de mi vida perdidos?

Lo admito: hoy me siento pesimista.

Los que seguís mi blog y lo leéis con asiduidad sabéis que me saqué la carrera con 33 años (empezando a los 29 y con las tres niñas en casa). Fue todo un reto, una afrenta personal que me costó mucho esfuerzo y muchos disgustos, pero finalmente lo conseguí y fue todo un orgullo personal. No hay palabras para describir la felicidad que me proporcionó acabar con esa etapa exitosamente. Sin embargo, desde 2014 que terminé han pasado ya tres años y muchas veces me he preguntado ¿si no quiero ser maestra para qué me sirve mi carrera?

Sí, pesimista total.

El verano pasado decidí reaccionar y me animé a estudiar un master que me alejara de la docencia porque, a pesar de que no quiero saber nada del tema, no he encontrado mucha cosa más. Ahora llevo un curso hecho de los dos en los que me lo he dividido, así que básicamente estoy en el ecuador. Aún así, no tengo la sensación de que las cosas vayan a cambiar cuando termine. También he estado estudiando un curso profesionalizador de administrativo (equivalente a un ciclo formativo de grado medio) y también he estudiado francés. No paro de formarme y cada vez me doy más cuenta de que no me lleva a ningún lado. De hecho, el otro día me hicieron una entrevista de trabajo y el entrevistador fue muy claro conmigo: "Veo que sabes un poquito de todo pero que no tienes ninguna especialidad" y así es. Parece que mi única especialidad es la docencia cuando en la universidad no hice prácticamente ninguna preparación pedagógica e intento evitar seguir en contacto con esta rama.

El colmo de hoy ha sido mirar ofertas de trabajo porque incluso en la administraciones públicas esta carrera sólo tiene cabida en la enseñanza. ¿Me equivoqué de carrera? Parece ser que sí, pero ya no hay vuelta atrás.

¿Acabaré encontrando mi lugar? Estoy muy frustrada...

viernes, 28 de julio de 2017

Evaluando mi primer curso de máster en la UOC

Ya cerradas las actas del segundo semestre estoy en situación de hacer una valoración de mi primer contacto con la enseñanza superior online.

La verdad es que el querer es poder y por eso la valoración en general es positiva. Sin embargo, estamos hablando de enseñanza universitaria y eso es sinónimo de un alto grado de exigencia. Por eso mismo puedo decir que es justamente en ese aspecto en el que he fallado más. Aún así, he sido capaz de sacarlo todo adelante, aunque debo admitir que ha sido especialmente duro.

El día tiene 24 horas y si le dedicamos más tiempo a una cosa es porque se lo restamos a otra. Mi tiempo de dedicación a la UOC se vio reducido a causa de la acumulación de tareas que he sufrido sobretodo durante este segundo semestre. Por eso mismo tuve que bajar el listón e incluso tuve miedo de no llegar a dar la talla. Pero aquí estamos. En estos momentos ya me he matriculado para el siguiente semestre, que empezará en octubre, y debo añadir que he aprendido la lección. Eso quiere decir que de cara al próximo curso voy a tomarme las cosas con más calma. Para empezar, esperaré a septiembre para decidir si continuo estudiando francés o si será mejor que me espere un año para ello. De esta manera, podré centrarme sólo en el máster si creyera que fuese necesario. En cuanto al trabajo, estaré trabajando por las mañanas en la fábrica hasta octubre y, en principio, eso será todo, aunque eso dependerá de si finalmente tengo que hacer las prácticas en empresa del curso de administrativo o no y también de si me surge algún otro trabajo. Teniendo en cuenta la situación económica de casa no me puedo permitir el lujo de quedarme parada porque sí.

Después de la autocrítica llega el momento de evaluar la plataforma. Estudiar en la UOC es duro. Para mí ha sido especialmente difícil el no ir a clase y el tener que espabilarme para adquirir los conocimientos necesarios para llevar a cabo las diferentes actividades. Eso ha sido lo que más he echado en falta, aunque supongo que básicamente se debe a que estoy acostumbrada a un tipo de enseñanza que dista bastante de esta. Por lo demás, bastante bien: la plataforma es intuitiva y sigue un patrón de colores totalmente personalizable que ayuda y mucho a clasificar las asignaturas, los apuntes, los dosieres, etc. Los profesores son muy atentos y responden a las dudas en cuestión de horas incluso en los fines de semana. La tutora, un encanto, que me ha respondido incluso preguntas que no eran de su ámbito. Otra cosa que me ha parecido que faltaba era la interacción directa. Con la cantidad de tecnología que tenemos al alcance de nuestras manos me ha parecido raro que no tuviéramos la oportunidad de interactuar mediante Skype, por ejemplo, para concertar horas de tutoría con los profesores colaboradores, con otros compañeros o incluso con la tutora del máster.

Sin embargo, y como he dicho al principio, la valoración general es positiva. De cara al semestre que viene tengo previsto hacer las tres asignaturas optativas dejándome para el siguiente el TFM (Trabajo de Final de Máster) y las prácticas en empresa. Esta última, me preocupa especialmente, pero ya pensaré más en ello un poquito más adelante...

domingo, 2 de julio de 2017

Ha sido duro..

He estado ausente. He abandonado literalmente las redes sociales y podría decir que incluso he eliminado mi vida social de mi horario personal. Un gran sacrificio, sin duda, pero todo tiene un motivo.

En septiembre empecé a estudiar a distancia el Máster de Comunicación corporativa, eventos y protocolo. Un gran reto teniendo en cuenta que no es exactamente mi campo, ya que yo provengo de filología y este máster se corresponde a la rama de comunicación. Sin embargo, si realmente quería desvincularme de la docencia tenía que hacer un giro radical y este fue el camino que elegí. También creí conveniente empezar a estudiar francés. Ya lo había hecho en el pasado, pero aún así quise empezar desde cero para refrescar conocimientos y también para ir más tranquila, por si esto de estudiar a distancia era demasiado duro para mí. Hasta aquí todo bien, todo compatible. 

En diciembre me informaron de que a principios de año empezaría un curso subvencionado de auxiliar administrativo que hacía tiempo que quería hacer, por lo que enseguida me informé y me apunté. En otras palabras, en enero ya estaba estudiando tres cosas a la vez.

En marzo me llamaron para hacer de profesora en unos cursillos que iban a durar tres meses. La verdad es que las condiciones de trabajo me eran muy favorables y la única pega era el horario, que me obligaba a llegar a casa cada día más tarde de las diez de la noche y muchos días ni veía a mis hijas. Sin embargo, seguía teniendo tiempo para todo lo que me había propuesto hacer: por las mañanas iba al curso, podía asistir a las clases de francés y el máster, como era a distancia, lo iba haciendo a ratos. Incluso así, podía plantearme aceptar el trabajo y conseguir un dinero extra que nos vendría muy bien.

Pero es que la cosa no se queda aquí, porque en abril (tal vez dos semanas después de aceptar el contrato de los cursos) me llamaron de una fabrica ubicada en la misma ciudad que vivo para trabajar en las oficinas. Me ofrecían hacer una substitución con grandes posibilidades de quedarme en plantilla. En la entrevista conecté enseguida con la jefa y a los pocos días empecé a trabajar. Aquí la cosa ya se complicaba porque al tener el día veinticuatro horas parecía que no me daba para todo... Por eso decidí "desaparecer" de las redes sociales e incluso abandonar el resto de actividades que llevaba a cabo (incluida mi aportación al AMPA de la escuela). Además, tuve que dejar el curso de administrativo para poder ir a trabajar a la fábrica. Mi gran suerte fue que como ya había superado el porcentaje de asistencia mínima, el hecho de que dejara de ir no fue un escollo insalvable. 

También me pasó algo parecido con francés. Fue un curso del que saqué mucho provecho. El profesor ya me dijo que no tendría que haber empezado en primero, pero me pareció lo más adecuado y no me arrepiento nada. Simplemente tuve que dejar de ir a las clases y aún así pude pasar a segundo con buena nota.

Total, que me encontré con los dos trabajos y el máster. Sí que eran muchas menos cosas que atender de las que tenía de buen principio, pero esto de estudiar a distancia se me hacía muy cuesta arriba y el máster era cada vez más complicado. Pero, por suerte o por desgracia, el tiempo siempre pasa sin compasión y a día de hoy ¡me siento una mujer libre! He acabado el primer curso del máster y aunque aún me queda otro ahora me siento más tranquila, como si empezara las vacaciones. Porque es que además ya he terminado de impartir clases en dos de los tres cursos para los que me habían contratado y eso implica también el tener más tiempo libre. 

Sin embargo, todavía tengo pendiente de hacer las prácticas del curso de administrativo y lo más seguro es que las haga en verano. Y llegados a este punto tal vez te preguntes por qué hago prácticas de administrativo si estoy trabajando en las oficinas de una fábrica y tal vez me las pueda convalidar. Pues haces bien en preguntártelo porque es cierto que podría hacerlo, pero no acabo de ver claro que me quede trabajando allí una vez finalice mi contrato y prefiero curarme en salud y abrirme una posible nueva puerta dándome a conocer en otra empresa.

¿Cuáles son mis planes de cara al próximo curso? Lo cierto es que tengo tantos condicionantes que no estoy segura de lo que pasará. No sé si me renovarán contrato, por lo que no sé cuál será mi autonomía económica para entonces. No sé si la empresa en la que haga prácticas me ofrecerá trabajo al finalizarlas, por lo que no sé si me interesará más cambiar de empresa aunque me renueven. No sé si suspenderé alguna asignatura del máster, por lo que no estoy segura de si podré seguir el plan de estudio que me había planteado desde un principio. No sé cómo me quedará el horario una vez tenga claros el resto de condicionantes, por lo que no tengo ni idea de cómo debería matricularme de francés ya que desde julio me piden que elija la franja horaria que me gustaría. En definitiva, tengo tantas incógnitas que voy a ir pasito a pasito:

Si sigo la línea temporal, lo primero va a ser que me digan cuál es la empresa en la que haré las prácticas y hacerlas. El siguiente será saber si me renuevan el contrato en la fábrica y ahí posiblemente llegue el momento de decidir porque, si la empresa de prácticas me hubiese hecho alguna oferta, a esas alturas ya lo sabría. Después llegaría el momento de pensar en los estudios; una vez claro el plano laboral será más fácil decidir cuál será el académico y en este sentido tendré que decidir sobre qué hacer con el máster y francés. Así que dicho esto, no creo que pueda mover ficha en cuanto a los estudios hasta por lo menos septiembre.

Y hasta aquí la historia y justificación de mi desaparición virtual. Ha sido duro. He pasado muchísimos nervios. He estado muchas noches sin dormir lo que debería. Mi mente se ha visto colapsada en más ocasiones de las que me hubiese gustado. He dejado de banda a mi familia para priorizar mis obligaciones y por fin puedo decir que todo esto va quedando atrás. O por lo menos, esos instantes de tanta tensión sí. Sin embargo, y a diferencia de otros veranos, éste va a ser bastante movidito... porque es que tampoco me puedo olvidar de mi fanfic. Tal y como prometí en su momento, julio ya ha llegado y con él toca publicar capítulos nuevos. Espero que mi proyecto consiga sus objetivos: lectores y crítica constructiva.

sábado, 8 de abril de 2017

¡Y aquí estoy!

Siendo consecuente con mi última entrada aprovecho un ratito que tengo para hacer un resumen de lo que me ha pasado últimamente.

Empecé el máster de comunicación en la UOC. Al principio fue un poco caótico porque no tenía muy claro cómo organizarme la teoría y la práctica, pero poco a poco lo fui desgranando y lo conseguí: primer semestre superado. Ahora estoy matriculada del segundo que son tres asignaturas más. Lo tengo organizado para hacerlo en dos años, por lo que aún me faltará el curso que viene para poder decir que ya lo he terminado del todo.

El curso de francés va viento en popa. Tal y como preví, empezar en primero ha sido una gran elección porque si falto a alguna clase no tengo demasiados problemas para seguir el ritmo al reincorporarme, no utilizo mucho tiempo en casa para repasar contenidos, por lo que ese tiempo lo puedo usar para otras cosas y además tengo la gran suerte de haber dado con un profesor que lo explica todo muy bien y que tiene la paciencia de un santo. Debo añadir, que estoy construyendo una base sólida para seguir aprendiendo en los próximos años: estoy consolidando cosas que ya sabía además de aprender muchas otras nuevas.

Hasta aquí lo que ya dije que haría y que estoy tirando adelante tal y como me propuse al iniciar un nuevo curso escolar. Ahora las novedades:

En diciembre me llamaron del paro para hacer formación subvencionada. Curiosamente había un curso de auxiliar administrativo que me interesaba hacer y que hacía tiempo que le había echado el ojo. Así que me informé y me enteré de que empezaba en enero y de que además lo impartía la academia que me había contratado en verano para hacer un curso de inglés. Con la solicitud que me hicieron en la oficina de empleo me presenté allí y me informé. Total, que me lié la manta a la cabeza y empecé a hacer el curso. En realidad llamarlo "curso" a secas sería incorrecto porque es un equivalente a un ciclo formativo de grado medio, por lo que lo llaman "curso de profesionalización", creo. El caso es que dura desde enero a finales de julio ocupándome todas las mañanas. En esta formación hago cosas como atención al cliente, contabilidad, inglés, ofimática, gestión de archivo, etc. La verdad es que me gusta bastante y estoy aprendiendo muchas cosas.

A finales de febrero, la gerente de la academia me dijo que les habían asignado tres cursos de inglés y que si me interesaba impartirlos. Le dije que sí, pero que tuvieran en cuenta que estaba estudiando por las mañanas. Al final me concedieron los tres (porque no lo tuvieron muy seguro hasta un mes más tarde) y me ocupan parte de las tardes. Por ganas no los haría, pero me hacía falta el dinero, también me motiva que sean de corta duración y que además el horario me permitía ocuparme de mis hijas, cosa que se agradece. Pero es que eso no es todo...

A finales de marzo entré en una aplicación que tengo en el móvil para buscar trabajo y encontré una oferta de una empresa que está ubicada en la misma localidad en la que vivo. Me la estuve estudiando un par de minutos (tal vez menos) y me inscribí. Pasaron dos semanas en las que di por sentado que pasarían de mí, pero me equivocaba; me llamaron para hacerme una entrevista. Fui y enseguida vi interés en contratarme. Las tareas eran de auxiliar administrativa con colaboraciones con el departamento de exportaciones. De hecho, estaban buscando a una persona para cubrir una baja maternal, pero también me ofrecían la opción de quedarme en plantilla si finalmente conectábamos. Es una empresa en plena expansión y no descartan ampliar plantilla si ambas partes congeniamos. ¡Por fin! Parece ser que esta es mi oportunidad de encontrar esa estabilidad que llevo tantos años buscando...

Claro, haciendo el máster a ratos sueltos, asistiendo a las clases de administrativo y trabajando por las tardes en dos empresas distintas me es bastante imposible encontrar un hueco para mí. Debo añadir que he tenido que dejar el curso de francés porque el día no me permitía usar más horas, pero aún así pasaré de curso porque tengo la asistencia necesaria para que me evalúen y además mis notas son excelentes (¡menos mal!). No hablemos, pues, de seguir escribiendo el fanfic, que me encanta hacerlo, pero que no es una tarea que pueda hacer sin un mínimo de concentración y tiempo. Así que hasta julio, que acabaré el curso de administrativo, los cursos de inglés y el semestre del máster (muchas cosas en poco tiempo) no creo que pueda comprometerme a nada más.

Y así están las cosas: un poquito apretadas pero ilusionada y con muchas ganas de seguir adelante. Seguramente pasarán unos cuantos meses hasta la próxima entrada, así que hasta entonces ¡deseadme suerte!

jueves, 6 de abril de 2017

Pausa

Mi entrada de hoy será breve. Va principalmente dirigida a los lectores de mi fanfic. Simplemente quiero informarte, a ti que estás leyéndome, que estaré ausente hasta el mes de julio. La vida me ha brindado una oportunidad bastante buena que requiere bastante de mi tiempo, por lo que no me será posible seguir escribiendo los capítulos semanales.

Pido perdón a los lectores fieles que cada lunes comprueban si hay alguna novedad por no haber avisado antes de esta pausa forzada. Cuando ésta termine, espero tener más tiempo libre para poder continuar escribiendo y llegar al final de esta aventura que empezó como algo experimental.

Muchas gracias por ser fieles a las publicaciones. Espero que la historia os esté gustando. Agradecería mucho que me dejarais algún comentario, ya sea negativo como positivo, al final de cada capítulo. Y si podéis y queréis, haced difusión del blog.

Un saludo y muchas gracias. Cuando tenga más tiempo también haré una actualización de este blog para que sepáis qué me ha pasado.

;)

sábado, 1 de octubre de 2016

Maestría

Mis proyectos siguen adelante: he empezado las clases de francés y también he empezado a estudiar en la UOC.

En la primera clase de francés el profesor ya me dijo que podría estar en segundo si hubiera hecho el examen de nivel. Según él, me aburriré en primero, pero le expliqué mis motivos y parece que le medio convencí. Prefiero empezar desde abajo a pesar de haber estudiado francés varios años, haber mantenido la parte oral con parte de mi familia y tener facilidad para aprenderlo. De esta manera refrescaré lo que ya sé y consolidaré una mejor base para seguir estudiando. Además, empezar tan sosegadamente me permitirá ir más tranquila con la UOC.

El máster es lo que más me preocupa. Trabajar online no ha sido nunca mi fuerte, pero le estoy poniendo mucho empeño. Ya he empezado a currármelo y la verdad es que no es fácil, que voy a tener que pencar mucho. Pero no importa. Nadie dijo que sería un camino de rosas. El grado tampoco lo fue y sin embargo lo hice y aquí estoy.

Mi fanfic de publicación semanal sigue adelante. La verdad es que lo lee más gente de la que pensé, pero nadie deja comentarios y no tengo ni idea de si gusta o no. También es cierto que me gustaría llegar a más público, pero es una temática que parece muy limitada, aunque estoy intentado darle un enfoque personal.

En fin, que todo sigue adelante, que tengo la agenda muy ocupada y que a duras penas tengo tiempo para escribir una entrada en mi blog personal.

martes, 6 de septiembre de 2016

Ya hemos vuelto

A pesar de que este año, para variar, no hemos ido a ningún sitio de vacaciones, podríamos decir que este verano ha sido muy intenso. Por eso, y viendo que ya hemos empezado septiembre y que las rutinas escolares están a la vuelta de la esquina, tengo la sensación de que ha sido más corto que otros años. En todo caso, ya estamos de vuelta.

He estado haciendo varias cosas y no he hecho nada aún. Por ejemplo, este año me he asegurado de no quedarme fuera en la preinscripción para apuntarme a francés. Hoy se acababa el plazo, pero yo lo hice el primer día. Ahora estoy a la espera de saber los resultados del sorteo y de seguir con el siguiente paso, si es que he tenido suerte, claro. Por otro lado, y sin abandonar lo estrictamente académico, estoy en proceso de formalizar mi matrícula de máster online. Al final será Comunicación corporativa, organización de eventos y protocolo. Creo que una línea así va mucho más con mi estilo y al mismo tiempo será una alternativa que me dará salida al mundo laboral. Al menos esa es la expectativa, la intención. También hemos estado haciendo una pequeña reforma en casa. Obras no, pero cambiar muebles de sitio, pintar, etc. No parece la gran cosa, pero faena había un buen rato... 

También he empezado un pequeño proyecto. Si has leído otras entradas de mi blog probablemente sepas que he escrito una novela y que la he presentado a la editorial donde trabajé. Aún no me han dicho nada y a estas alturas dudo que lo hagan. Así que he decidido ponerme a prueba escribiendo una pequeña historia (que tal vez se alargue más de lo que creía), un fanfic, y publicarlo semanalmente, por capítulos, en un blog como este. La idea es publicar una cosa que nunca podré presentar a un concurso literario o publicar en una editorial, un relato del que no pueda pedir derechos de autor, para llegar a los lectores potenciales y ver la aceptación que tiene mi modo de escribir. Busco crítica para mejorar y una respuesta, ya sea tanto positiva como negativa, para seguir mi rumbo com escritora emergente hacia un camino o el otro. Si estás leyendo esto y sientes curiosidad clica aquí y lee. Agradeceré que me dejes algún comentario, que te hicieses seguidor/a del blog e incluso que hicieras difusión de él. Sé que a veces estas historias tienen más éxito con los años y que a mí me gustaría empezar a tener respuestas ya, pero seré paciente. 

En fin, que a principios de cada verano me propongo hacer muchas cosas y al final no me da tiempo. ¡Es terrible lo mal que me organizo cuando tengo tanto tiempo libre! Por eso espero ser capaz de sobrellevar todo lo que me he propuesto hacer este próximo curso.

domingo, 7 de agosto de 2016

Ya tomé mi decisión

Acabado el contrato de trabajo y, visto lo visto, sin posibilidad de encontrar algo que no sea de maestra, o por lo menos no a corto/medio plazo, he decidido continuar dónde lo dejé. Cuando estaba en tercero de carrera me recomendaron que cuando acabase continuara con un máster. Por supuesto, me hablaron del de educación pero no estaba interesada y los demás que hacían presenciales en la universidad no me convencían, así que no creí que lo fuese a hacer. A fin de cuentas, mi intención era ponerme a trabajar lo antes posible y sí, me puse a trabajar pero precisamente de lo que intentaba desligarme.

Llevo dos semanas parada y estoy pensando qué hacer. Tengo pendiente estudiar francés, que ya lo quería hacer el año pasado pero se me pasó el plazo para matricularme en la Escuela Oficial de Idiomas y me quedé fuera. Sin embargo, el tema del máster era algo que me rondaba la cabeza y empecé a mirar de hacerlo a distancia. Estuve consultando la oferta formativa de la UOC y la UNED principalmente, hablé con varias personas y estuve barajando diferentes salidas. Descubrí cuál era la diferencia entre un máster oficial y uno propio y sin lugar a dudas me decliné por uno oficial por las bonificaciones que ofrece el estado y porque me da la posibilidad de conseguir matrícula de honor. 

Tengo muchas ganas de esmerarme en esto. Quiero aprender mucho y ser buena en lo que haga por lo que estoy pensando en hacer ambas cosas: el máster y empezar francés. Por supuesto, que será duro porque no he trabajado nunca a distancia y empezar una nueva lengua es algo complicado, pero tengo la suerte de tener el francés cerca desde siempre y además tengo una base que no he olvidado por completo. Aún así empezaré por el primer curso, creo que así refrescaré la memoria y no me resultará tan duro, porque si hiciera la prueba de nivel estoy convencida que entraría directamente a segundo. En cuanto al máster pienso definirme unos horarios y unas pautas de trabajo para no caer en la tentación de "luego lo hago" y que ese momento nunca llegue.

Después de tomar esta decisión me siento mejor. Ya vuelvo a tener rumbo.

lunes, 11 de julio de 2016

Mirar adelante

Se acabó el trabajar en la academia por las tardes y a finales de mes (en dos semanas exactamente) se acabará el trabajar dando el curso por las mañanas. Eso me hace pensar que en nada volveré a estar en el paro y no sé si podré pedir el subsidio, que fue el punto en el que me quedé antes de que me llamaran para trabajar. Con esto en mente me estoy planteando volver a estudiar, pero no aquel ciclo formativo de administrativo que estuve barajando unos meses atrás, no. Sino que me estoy planteando el cursar un máster y he de decir que cada vez estoy más convencida de que éste será mi próximo paso.

Lo cursaré a distancia para podérmelo combinar con mi vida diaria e incluso con un hipotético caso de incorporación al trabajo. Será un curso académico, si todo va bien, y de cara a junio o julio del 2017 ya lo tendría finalizado. Después del máster también podría hacer algún posgrado, especialización o curso, que siempre serán más económicos y cortos, pero eso lo decidiré cuando llegue el momento y si llega. El tema ahora es decidirme por cuál hacer ya que estoy entre tres:

1) Máster en traducción especializada. Esta opción está íntimamente vinculada con cualquier filología y las salidas profesionales que ofrece son bastante interesantes. Hay un rango de posibilidades tan amplio que me permitiría trabajar desde la traducción convencional hasta la creación de subtítulos e incluso trabajar en doblaje.

2) Máster en edición digital. Este segundo máster me acerca exponencialmente al mundo editorial, mi gran descubrimiento de los últimos años, pero me aleja de casa ya que por aquí no hay salida y debería irme a un centenar de kilómetros para acceder a una editorial que me contrate. Sin embargo, también me da salida a otras opciones estrechamente relacionadas como son los clubes de lectura y las bibliotecas, opciones realmente interesantes.

3) Máster en cultura y negocios en Asia Oriental. Esta última opción tal vez se aleje un poco de la lingüística, pero creo que es un sector que está en plena expansión y que me facilitaría la incorporación al mundo laboral. No obstante, no tengo ni idea de las lenguas autóctonas de Asia Oriental (básicamente chino y japonés), aunque no es un requisito para acceder al máster.

Estoy pidiendo consejo a varias personas que conozco de cada uno de esos mundos. Estoy estudiándome los diferentes itinerarios para dibujar la línea que finalmente seguiré. Aún así, si estás leyendo esto y crees que puedes aconsejarme te animo a que lo hagas en los comentarios.